miércoles, 29 de noviembre de 2017

HABLAMOS DE LOS RECREOS


Sin lugar a dudas, todos los niños tenemos un momento durante las seis horas de clase en el que nos sentimos más cómodos. Hay gente que disfruta muchísimo con la hora de inglés, otros con la de educación física y algunos incluso con la de matemáticas, no, no es broma. Yo he tenido la mala suerte de escoger la hora más corta, sólo media, la del recreo.

Aunque muchas veces se pase volando, existen miles de cosas que podemos hacer en un recreo.

Juegos:
De pequeños siempre andábamos con juegos como:
El pilla pilla, la comba, el león y las cebras (una persona que persigue a los demás para “comérselos”) papás y mamás o juegos que inventábamos y olvidábamos el mismo día. 
A medida que nos íbamos haciendo mayores, aquellos juegos de niños ya nos aburrían y empezaron a interesarnos los juegos con balón:
Ese de marcar “gol” en las piernas de los demás, un juego que creo que se llama “vidas”, en el que había que lanzar el balón a los compañeros para salvarles o eliminarles.

Pero ha habido juegos que durante estas dos etapas siempre han estado presentes y que durante unos meses marcaban “la moda”, sólo se jugaba a ello. Juegos como:
Las canicas, que llegabas al patio y había miles tiradas por los suelos y alcantarillas.
Las peonzas, que no había sitio donde no hubiera alguien rodándolas.
Los cromos, todo el mundo hacía alguna colección.
Unas gomas raras, que nos poníamos como pulseras y las lanzabamos.
Y así una enorme lista.

Ahora, sólo pensamos en dos juegos:
Fútbol y baloncesto.
Casi todos, por no decir todos los niños de la clase, juegan a alguno de estos dos deportes en el recreo. No tiene porque ser el deporte que practicamos de normal, mucha gente de fútbol juega al baloncesto en el recreo y viceversa. Normalmente en fútbol, que es a lo que yo juego, nos dividimos en A y B, en baloncesto creo que hacen nuevos equipos cada día.

Como he dicho no todos jugamos a alguno de estos dos deportes. Hay gente que en los recreos se sienta en un banco y se pone a hablar con sus amigos, otros que lo único que hacen es dar vueltas al patio. Seguro que dentro de nuestro colegio hay mil juegos más pero estos son los únicos que conozco o que recuerdo.

En cuanto a los problemas o conflictos en los recreos, tengo que decir que en este sentido hemos mejorado. Parece que a medida que nos hacemos mayores vamos necesitando menos la figura del profesor vigilante. Cada vez las riñas van yendo a menos hasta que desaparecen.

En primaria, en nuestro colegio, desde hace años emerge la figura del alumno ayudante. Un grupo de alumnos que trata de resolver los conflictos que haya en el patio durante el recreo, van con petos fosforitos para reconocerlos. Esos alumnos quedan un día por semana para prepararse y formarse como alumnos ayudantes.
¿Pero el recreo es necesario? ¿Cuántos debería haber?

Estas dos preguntas son objeto de debate. Como ya sabéis (Si no id al link que os dejo al final) yo en Inglaterra tenía dos recreos. Uno de ellos para almorzar y otro para comer. Los dos me resultaban importantísimos. Desde luego no me importaría tener hora y media de recreo, aquí, en España. Es un momento para descansar, jugar, relajarse y comerse el almuerzo. Yo siempre llevo almuerzo. Mucha gente trae un bocadillo, yo tardaría todo el recreo en comérmelo, así que llevo llevo frutos secos, una fruta, una barrita de sésamo.  

Al principio yo no creía que el almuerzo fuera importante pero tras un año de experiencia en la ESO ya creo que es necesario, o si no, no llego a última hora.
  
Para acabar, me gustaría hablar del recreo a través de los tiempos, de su evolución.
Empezando cuando mis abuelos eran pequeños y pasando por mis tíos y padres.
Vamos a ser educados y empezar por los mayores. Mis abuelos de pequeños fueron a colegios sólo para chicos y sólo para chicas.

Los chicos en el recreo salían al patio, con una gran pared para jugar al fútbol, a pala y a pelota (estos dos últimos deportes vascos) y una parte exterior para jugar al baloncesto, con un par de canastas y a las chapas (carreras) . Las chicas, por otro lado, tenían los pasillos del colegio para jugar a las tabas, la mariquita, el diávolo, la soga…
Su recreo duraba unos 20 minutos.

Y en segundo lugar voy a hablar del recreo en la generación de mis padres y tíos. Juegos como la soga, goma, cromos, fútbol, baloncesto, escondite, cadeneta, canicas, chapas eran los que ocupaban sus 30 minutos de recreo. Era en un patio muy grande con varios campos de fútbol y varias canastas de baloncesto.
Pues esto sería el recreo, ¿Y el tuyo, cómo era?

Una vez que Alejandro ha expuesto su trabajo, voy con mis aportaciones:

El recreo es ese momento del día que todos los que hemos sido alumnos, o lo son en estos momentos, destacamos como el más importante de cada jornada. Un espacio mágico donde podemos descansar, donde almorzamos los “menús” más variopintos jamás imaginados, donde jugamos sin cansarnos a las múltiples opciones que tenemos al alcance y un momento tremendo para conocer más y mejor a la gente con la que convivimos cada día unas cuantas horas. Poco más puedo explicar porque cualquier persona es capaz de narrar cientos de historias y experiencias en el instante más valorado de cada colegio.

Mi pregunta a raíz de la propuesta que ha presentado Alejandro es la siguiente: ¿está bien planteado y aprovechado este momento escolar?

Parto de la base de que es un momento esencial. Que los chicos tengan un momento de descanso hacia la mitad de su jornada es muy necesario. Podríamos valorar si se queda corto el tener solo uno, pero que puedan aprovechar para desconectar y coger energías creo que no es muy discutible.

Mi cuestionamiento llega cuando observo la disposición espacial del terreno que comprende el patio. Y de las limitaciones que esta colocación nos ofrece. Si preguntáramos a cualquier persona sobre los elementos que estaban presentes en sus respectivos patios saldrían porterías de fútbol, canastas de baloncesto y algún elemento deportivo más. Y hoy en día, esa distribución no ha variado mucho.

¿Es una crítica? Sí, claramente. Creo que un patio no debe tener solo esos elementos. Debe ofrecer muchos más espacios para responder a las diferentes necesidades de muchos más alumnos. Por supuesto que deben seguir las famosas porterías (algo tremendamente utilizado, aunque debemos ser conscientes de los tremendos conflictos que surgen), pero creo que al apostar únicamente por lugares deportivos y competitivos, perdemos oportunidades de generar una mejor convivencia o de dar respuesta a un perfil de alumnos que están “perdido” porque no encuentran su sitio.

¿Os imagináis un patio con diferentes rincones? Me explico. Sueño con un lugar que pueda ofrecer:
-Lugar de lectura: para aquellas personas que les apetezca relajarse con un buen libro.
-Almacén con material de juegos: armario o zona del cole que custodien y organicen los alumnos y que puedan acceder en función de los intereses y necesidades. Podría sostenerse a partir de recursos que ya no se utilicen.
-Zona de juego libre: un lugar del patio que puedan situarse chicos y chicas y donde no estén obligados a practicar deportes ya definidos. Un lugar donde puedan organizarse y con una amplitud adecuada (los espacios que quedan “libres” suelen ser los menos agraciados).
-Zona de radio: que mejor oportunidad par un grupo de alumnos que gestionar una “radio” casera que amenice el tiempo de recreo, y que les posibilite aprender sin que ellos se den cuenta.
-Zona de resolución de conflictos: cada vez hay más lugares destinados a este asunto. Los conflictos se dan frecuentemente y el ofrecer un lugar para poder resolverlo, con pautas y con imágenes de ayuda.
-Zona de juegos tradicionales: en cada época del año aparece una divertida “moda” que secuestra el interés de nuestros chicos y qué mejor oportunidad que el patio del cole ofrezca la posibilidad de ofrecer exhibiciones, partidas,…


Esto que acabo de exponer es un reto. Me encantaría que el recreo se convirtiera en un mar de posibilidades que permita cubrir las necesidades y llegar a los intereses de un mayor grupo de alumnos ¿Es posible? Siempre!!! ¿Qué os parece?

jueves, 2 de noviembre de 2017

ALGO DIFERENTE, QUE ES HALLOWEEN!!

Nuestra publicación de esta quincena coincide con un día que está cogiendo mucha fuerza en los contextos escolares y nuestro escrito no ha querido dejarlo pasar por alto. Nuestra tema de hoy es Halloween.

Alejandro quería presentarnos un relato propio de estos días. A mí me ha invitado a hacer otro, pero me ha costado tanto que me he visto incapaz de sacar algo decente para esta entrada, por lo que me he visto obligado a hablar simplemente sobre ello. Os presentamos nuestro trabajo:


EL MONO

El doctor Raulkenstein, se hallaba en su cueva aquel 1 de Noviembre, el cielo oscuro y el sonido de unos temibles relámpagos, sólo empeoraba la situación.

Raulkenstein, Raúl para los amigos, estaba terminando su última creación, que cambiaría el mundo, algo novedoso, espectacular… Un Mono. Pensaréis: ¡Que decepción! Yo también pensaba así, pero ese Mono, con M mayúscula era diferente, especial. Estaba dotado de unas características extraordinarias: Superfuerza, superinteligencia y cronoquinesis (poder para controlar el tiempo). La terrorífica idea de Raúl, era soltar al Mono por la ciudad y que sembrara el terror, hace un mes le habían despedido y la gente lo iba a pagar.

 Llegaba la hora de despertar a la criatura, cambió un par de cables de lugar (el Mono, estaba controlado a través de mecanismos mecánicos), preparó el mando a distancia (que tenía dos botones: “apagar” y “destruir”) y le despertó, de la única forma posible, con una terrorífica canción. Raulkenstein comenzó a cantar y vio como al Mono, se le abrían los ojos, e iba incorporándose. Estaba listo para atacar.

Tras una larga hora de pruebas en la que Raulkenstein comprobó el estado del Mono, decidió soltarle. Le ordenó empezar atacando la parte norte de la ciudad, la gente de allí no tuvo capacidad de reacción y fue tragada por el Mono y convertida en… Gominolas. ¿Sorprendente verdad?, aquella criatura, todo lo que se comía, lo expulsaba al instante en forma de gominolas.

Con la superfuerza, el Mono se impulsaba para ganar en velocidad a sus víctimas, la superinteligencia, le permitía conocer los recorridos posibles y todas las calles y escondites frecuentes y con la cronoquinesis, podía parar el tiempo en caso de que algún valiente policía intentará dispararle. Tenía un diseño perfecto. Raulkenstein, reía, su creación no tenía fallos. Era hora de atacar la parte Sur de la ciudad, Raúl lo ordenó pero el Mono no obedecía, por si acaso pulsó “apagar” pero tampoco, el botón destruir se había quedado enganchado.

El Mono, se estaba comiendo aquello que veía: Edificios, coches… y todo se estaba llenando de gominolas. Raulkenstein, no sabía qué hacer, el Mono estaba destruyendo su ciudad… Pero, si el Mono ya no le obedecía, él también estaba en peligro. Empezó a correr para refugiarse en su cueva.
Ya dentro, empezó a juntar pociones e ingredientes  para lograr una mezcla que durmiera al Mono,: Orejas de sapo, lengua de jabalí y… Le faltaba algo, no podía ser, necesitaba: Una gominola de fresa. 
Era su día de suerte porque hoy, por la ciudad había millones de gominolas y seguro que había alguna de fresa. El sabor dependía del color de lo que el Mono comía y ese día… Tenía que haber mucha gente de rojo por la ciudad.

Tras un buen rato buscando y sólo encontrar gominolas de naranja, limón, coca-cola y pera, Raulkenstein, estaba desesperado.

Su única opción, era tender una trampa al Mono y colocarle alguna cosa roja para que se la  comiera. Buscó por allí y encontró un tomate, ¡perfecto!
La idea era colocar una red, atada a los cuatro edificios más cercanos y  un sistema de poleas que haría elevarse al Mono hasta quedar atrapado, las cuerdas, hechizadas, eran irrompibles y además invisibles. El plan era increíble. Lo preparó todo y esperó a que llegara.

Cuando empezó a oír sus fuertes pisadas, se escondió y dejo aquel tomate en el suelo, el Mono, sorprendentemente hambriento, se acercó y rápidamente Raulkenstein activó el mecanismo. Aún atrapado tenía hambre y se tragó el tomate, empezó a agitarse, a ponerse un poco verde y lo vomitó, el Mono era alérgico al tomate. Raulkenstein sin ideas y sin ninguna esperanza se dejó comer por el Mono.

Al fin y al cabo, ser una chuche, no podía ser tan malo.

Una vez que Alejandro ha compartido su texto (por cierto, el tal Raulkenstein me suena...), voy a hablaros sobre este día.


Soy un usuario activo de Twitter y a lo largo de estos días, me ha llamado especialmente la atención la cantidad de tuits que nos ofrecen las cuentas de muchos de los colegios a los que sigo. ¡Qué cantidad de imágenes y acciones centradas en este día! Esta fiesta se ha apropiado e inundado la vida de los centros y de los más pequeños (y los que no son tanto).

Investigando un poco sobre la tradición de esta fiesta (no sea que algún iluminado me pregunte en clase y meta la pata) y asimilando algunas cuestiones que aparecen en varias de las entradas, me hace cuestionarme cómo una fiesta americana más se incorpora a nuestra rutina cultural. La verdad es que me genera cierta rabia que esto nos suceda continuamente, pero debe ser ley de vida...

Creo que este día es un momento muy atractivo para abordarlo en una clase. Ofrece muchas posibilidades de acción ya que puedes motivar mucho a los alumnos, porque viene acompañado de una decoración diferente, disfraces de todos los gustos, genera buen ambiente al hacer dinámicas diferentes, puedes trabajar la convivencia entre tu grupo de chicos y cantidad de talleres o manualidades que pueden ir complementándolo. Pero mi pregunta es... ¿qué aprenden los chicos al plantear este tema en una clase?

Después de esta pregunta, estoy convencido que saldrían miles de respuestas. Unos respondiendo con una planificación, una programación, contenidos, objetivos, competencias,... Otros argumentando que lo lúdico es importante dentro de un aula, o que "hay que fomentar la cohesión y crear momentos que generen buena convivencia",... Otros posiblemente porque les apetece plantearlo con una clase... Me "saturo" de pensar en los cientos de respuestas que me podría llevar, y ¿sabes lo bueno? Todas son válidas. No pretendo decir que es bueno o malo (estoy yo como para venir a dar lecciones de cómo hacer tal o cual). Simplemente que nos cuestionemos como docentes a qué se deben ciertas acciones dentro de un aula. Seguro que prácticamente todas entran dentro de un marco de aprendizaje, simplemente debemos ser conscientes de lo que hacemos y para qué planteamos eso, y lo más importante, que nuestros alumnos también lo sean.

Volviendo a la fiesta y al tema que quería tratar el "primo" de Raulkenstein (que se me ha ido un poco), me da rabia que las costumbres externas nos coman. Soy consciente que no debemos cerrar los ojos ni considerar que todo lo de fuera es bueno o es malo. Solo que lo pensemos antes de nada. Tenemos cientos de tradiciones propias, con un gran valor histórico elevado, un contexto cultural adecuado y con un gran desconocimiento por parte de los chicos que nos acompañan en nuestras aulas. ¿Tenemos que trabajar las que vienen de fuera? Pues también, pero sin perder de vista ni dejar de valorar lo que tenemos, que puede aportarnos un gran conocimiento.
Posiblemente, de primeras no tendría tanta aceptación entre nuestros alumnos (entiendo que disfrazarse de zombie tiene lo suyo), pero me parece tan vital conocer lo que nos rodean... ¿Os imagináis trabajar en puntos diferentes de España tradiciones culturales como la Feria de Abril, las Fallas o cualquiera de lo que celebramos? ¡Qué bien nos vendría conocer otras realidades con las que convivimos!


Después de divagar un poco y de hacer una reclamación sobre el “producto nacional”, no quería terminar esta publicación sin valorar positivamente la narración de Alejandrenkenstein. Te prometo que lo he intentado, hacer un microrrelato terrorífico (solo me convencía que me personaje de ficción era tan horrible como él), pero estoy falto de inspiración “literaria”. Espero poder encontrarlo de nuevo en los próximos artículos. Buen trabajo, compañero.









domingo, 22 de octubre de 2017

¡SE VALIENTE, LA MISIÓN TE ESPERA!

Nuestro joven "bloguero" ha querido detenerse en un día marcado en nuestro centro, el día del Domund. Vamos a ver que nos cuenta sobre este tema:

Todas las semanas, tenemos una hora de tutoría. Un espacio que solemos compartir con nuestra tutor/a para hablar de nuestras preocupaciones, en el que normalmente seguimos un calendario con distintas etapas y pautas previamente marcadas. Hay veces que resulta  bastante aburrida,  más que repetir los mismos temas, que aunque no les quite importancia, hacen que las clases de tutoría esos días, sean las menos esperadas. Otros días, esta clase te hace prestar atención con los dos ojos muy abiertos, bien porque es algo divertido: Debates, escoger el delegado…  O bien porque los tutores han propuesto un tema que te interesa, te llama la atención y aunque puede que hayas oído hablar mil veces de ello, aun así, prestas la misma atención que la enésima vez que escuchaste alguna historia de tu abuelo.

Esta semana el tema elegido, no podía ser otro, El Domund. Para los más desinformados, Domund significa DOMingo MUNDial. Entramos en la clase, ese día no teníamos al profesor habitual, gente con la cabeza gacha al mirar lo que ponía en la pizarra, “Otra vez, cada año lo mismo” pensarían, otros miraban la pizarra con ilusión, con ganas de comenzar y el último grupo, en el que me incluyo, miraba con curiosidad…

Comenzamos la sesión con varias preguntas lanzadas por el profesor para comprobar lo que sabíamos al respecto y había gente que no dejaba de levantar la mano, repito que el Domund es un tema muy tratado en el colegio.

Después el tutor nos informó del “lema” del Domund de este año: “Se valiente, la misión te espera”. La primera conclusión que empezó a sacar la gente, fue: Los misioneros tienen que ser valientes, los misioneros tienen una misión que es ayudar a la gente con dificultades…
El profesor, tras observar las primeras reacciones, dio paso al vídeo que acompaña todos los años al Domund.

El vídeo comenzaba con un niño en su cuarto, jugando sólo, con unas figuritas. Su cuarto, estaba decorado con pósters de superhéroes. En la siguiente escena, entra un hombre que se identifica como su tío y se sienta con él, se puede observar que lleva alzacuellos. Comienza a hablarle al niño de las figuritas, que curiosamente son superhéroes, a juego con la habitación. El niño, visiblemente triste le dice que los superhéroes no existen y su tío, le responde: “No todos los superhéroes llevan capa”. Quiero resaltar esta frase, de la que luego hablaré. El niño habla de que su tío hace cosas muy peligrosas, que es muy valiente, cuenta que paró un guerra, ayudó a unos niños, nos hace entender que su tío es misionero. Pero lo más interesante del vídeo es cuando su tío dice: “Tú no necesitas ser misionero para ser un superhéroe y ayudar, todos tenemos una misión”.

Los misioneros son gente que deja su vida por irse a ayudar a distintas partes del mundo. Yo, ahora mismo no es una posibilidad que contemple, pero eso no significa que yo no pueda ser un superhéroe. Con cada gesto, con cada acción, demostramos quienes somos. No necesitamos irnos hasta la otra punta del mundo para ayudar, sólo de camino a nuestra casa ya nos encontramos con gente que nos necesita. Así que no, no todos somos superhéroes, pero todos debemos ser superhéroes.

Necesitamos una misión, un objetivo, necesitamos mantener un rumbo, tener una meta fija y movernos hacía ella.

Tras analizar el vídeo, el profesor nos dio una frase para pensar, acerca de la valentía:
-“Ahora hago con miedo lo que antes no hacía por miedo”. Nos explicó que todos tenemos miedo, que es algo que es imposible de quitarnos de encima, pero es como el fuego, lo podemos alimentar y crece, o lo podemos controlar.

¿Acaso alguien piensa, que los misioneros no tienen miedo? Os resolveré la duda, sí, lo tienen. Ser misionero significa aceptar una vida muy diferente, es irte a vivir lejos, a un sitio con menos dinero, menos desarrollado, normalmente más peligroso… Hasta los superhéroes tienen miedo, por eso este año el “lema” dice “Sé valiente”, para que nos enfrentemos a nuestros miedos y le plantemos cara, o simplemente encaremos las dificultades que nos encontremos por el camino, como un superhéroe, como un misionero.

Las donaciones
Es muy conocido , ese sobre que nos entregan en el colegio, por estas fechas, para “llenarlo” de dinero, entregarlo y llevarlo a las parroquias. Cuanto nos cuesta… Las chuches de después del colegio, o a los padres una de las cervezas del viernes. También en las misas de los domingos, el dinero recaudado es para colaborar con la labor evangelizadora y humanitaria de los misioneros. Pero de la Solidaridad, ya hablamos hace unos meses en otra entrada.

Lo último que quiero comentar, es sobre una charla de la semana pasada, de  un chico, al que se le podría considerar misionero y que  nos contó su experiencia en un colegio Maristas, en Honduras, en el que tratan de ayudar a niños pequeños a encontrar un futuro,. En ese colegio, gente de allí y otros Maristas, recogen a jóvenes de la calle o bien, las familias se lo piden y les educan, les dan una cama donde dormir, comida… Nos contó la situación allí y las imágenes eran desgarradoras. Pero el que él fuera allí (No recuerdo sí 1 o 3 meses), le hace ser un misionero, le hace ser un superhéroe.

Entiendo que es mucho tiempo fuera, un cambio de dirección en tu vida, pero, la misión te espera, así que se valiente

Como él, miles, por no decir millones de personas cada año dejan su vida para ayudar a los demás, para cumplir “La misión”.

A ellos a dedicada está entrada, no dejan de sorprendernos.

Es mi turno:

En primer lugar, quería disculparme con mi "joven socio" porque le he insistido un montón en que es bueno que seamos estrictos con el día de publicación y resulta, que el que ha sido responsable de este retraso, he sido yo. Mil perdones!!! Aprovechamos también para publicarlo el domingo, porque me insistió que lo hiciéramos hoy debido al tema que tratamos, a pesar que yo le perseverara que no,... y  resulta que le he tenido que hacer caso a la fuerza.

Reconozco que me está costando mucho centrarme en cómo plantear este artículo. Este chico ha hecho un cambio de rumbo inesperado sobre el tema que teníamos inicialmente previsto, y me ha trastocado todos mis esquemas mentales. Tendré que ir improvisando a medida que voy argumentado mis ideas. Ya se la cobraré en otro momento, porque esto, a los que somos "limitaditos", nos mata.

Hoy, viendo el planteamiento que ha hecho, quería centrarme en las figuras que él destaca como héroes: aquellos que entregan su vida por los demás. Voluntarios que en un momento de su vida deciden acudir a un entorno diferente (aunque no siempre es así, puede ser en el mismo) y colaboran para que la vida de otros sea más sencilla. Quizás no son gestos o actitudes que midan algo tangiblemente, pero para mí, es un gesto de profundo respeto hacia los que están conmigo y algo que adquiere un valor incalculable. Sobre todo a aquellas personas que lo hacen porque están convencidos de esta labor (también existe mucho postureo al respecto).

Tengo la suerte de compartir momentos con muchas personas cercanas que han tenido experiencias de este tipo, ya sean amigos, profes de mi centro, hermanos de la institución para la que trabajo, monitores de tiempo libre con los que comparto espacios o momentos y compañeros de los diferentes círculos en los que me muevo últimamente (puede sonar a algo "VIP", pero vamos, que ni mucho menos). Y cada vez que una persona me habla de esto, me surge una sensación de admiración profunda hacia el paso que ha dado. También me nace un sentimiento de "envidia sana" por escuchar que es algo posible y que simplemente hay que lanzarse.

Sus testimonios se centran en las personas con las que conviven, en las sonrisas que contemplan en esas jornadas compartidas, en las historias que les relatan dentro de sus interesantes conversaciones, en los rostros que transmiten mientras conviven en un mismo lugar,... Debe ser algo muy emocionante, sobre todo por todo lo que puede llegar a aportarte esta elección, más que por lo que realmente puedas hacer o sumar. Y debe ser algo que marque. Aterrizar en otras realidades, completamente diferentes a lo que estamos acostumbrados y echar un cable a aquellos que por diferentes situaciones de la vida o que no han tenido nuestro mismo destino, es una forma de cambiar el mundo y es una actitud muy valiente. 

Para mí, esta situación que describe Alejandro es un reto personal. Un desafío que hasta la fecha no he sido capaz de completar, de dar el salto y lanzarme a cumplir algo que me apetece, que me encantaría y que me permitiría crecer y salir del entorno en el que vivo. Debo confesaros que he tenido amagos de irme en un par de ocasiones, y reconozco que me arrepiento un montón cada vez que me viene a la cabeza. No tuve el valor de dar el paso definitivo y de poder experimentar esta situación, y por momentos, me pesa. Son deudas pendientes que tengo en Zambia y que hoy sigo arrastrando.

Es necesario y de agradecer el poder contar con personas que apuesten por mejorar un poquito más este mundo que hoy nos toca vivir. Gente que se enfrenta en primera línea contra las dificultades de otros, que con ligeros gestos alivian el dolor o las posibles desgracias y que dan sentido a la frase "ama a tu prójimo como a ti mismo", porque en esto consiste nuestra vida, en construir un mundo mejor.

¿Cuándo me decidiré a ser un valiente?






jueves, 5 de octubre de 2017

¡¡NOS MOVEMOS DE NUEVO!!

Después de unos meses de inactividad, nuestro protagonista ha decidido volver con más ganas que nunca y dispuesto a sorprendernos una vez más. Para empezar, en esta primera publicación del nuevo curso, ha querido que conozcáis un poquito más a los dos autores a través de una doble entrevista. Vamos allá:

Me gustaría que nos contaras un momento que destaques del verano…
La entrada a la acrópolis y la basílica de San Pedro, me dejaron con la boca abierta.

¿Cómo comienzas el curso? ¿Qué sensaciones tienes?
La verdad es que muy bien, los profesores me gustan mucho y afronto este partido con muchas ganas.

Y en relación con nuestro proyecto, ¿qué esperas de él?
Pues tengo muchas ganas porque me parece que este año vamos a hacer grandes entradas que hagan disfrutar a los lectores.

¿Qué te gustaría repetir respecto al curso pasado en este blog?
Hubo publicaciones impresionantes, pero sin lugar a dudas, los días que tenía ganas de escribir y disfrutaba haciéndolo.

¿Cada cuánto tiempo tienes pensado sorprendernos con tus publicaciones del blog?
2 semanas.

¿Alguna sorpresa que tengas en mente y que puedas desvelarnos?
No, tristemente ahora no tengo ninguna sorpresa que desvelar, ya veremos cómo va todo.

¿Por qué el blog tiene este nombre?
Era una acampada de Marcha y recuerdo que tú, “Manu” y yo le dimos miles de vueltas al nombre y cuando por fin teníamos uno: “Vaya par de dos” ya estaba cogido así que  añadimos la palabra “reflexiones” ya que las íbamos a hacer en el blog.

¿Qué temas vas a abordar este curso?
Tengo muchas ideas pero no quiero desvelar nada, sólo prometo que van a ser muy interesantes.

¿Algún otro reto para este año?
Acabar lo mejor posible.

¿A qué vas a dedicar tu tiempo libre este curso?
Extraescolares (fútbol, padel, piano…), escribir, estudiar, jugar, pasar tiempo con mi familia y amigos...

Una asignatura de tu colegio que te haya impresionado desde un principio.
Este año historia me está gustando mucho y el profesor de lengua me está sorprendiendo gratamente también.

Y una que te haya dado algo de vértigo.
Física y química, no le acabo de coger el gustillo, a ver cómo va.

¿tienes pensado darnos otro notición acerca de tus viajes inesperados?
Ojalá pudiera daros un notición sobre algún viaje, pero tristemente me parece que me va a tocar esperar para repetir lo de Devon.

Un personaje al que admires y qué destacarías de él/ella.
Marco Asensio, me mola como juega al fútbol y las ganas que le echa con lo joven que es (encima sólo nos ha costado 4 millones…).

Un sueño… ( no vale ser jugador del Real Madrid, que eres un poco paquete para eso).
Que pena, es lo que iba a decir. No sé, no tengo ninguno en mente, pero me gustaría viajar a todos los países de Europa.

Un libro que destacarías de entre los “pocos” que has leído últimamente ¿Por qué ese?
Sin lugar a dudas: “Cuando me veas” de Laura Gállego, empezó muy fuerte y me ha enganchado

Una frase que te llame la atención
No sé, no me he quedado con ninguna.

Una conclusión sobre esta entrevista.
Que es muy difícil hacer frente a las entrevistas, aunque he disfrutado mucho.

Vamos ahora con el turno del otro entrevistado

¿Por qué dejaste de ser tutor?
Buena pregunta para empezar, sí. Te cuento: a finales de junio pasado me presentaron la posibilidad de poder desempeñar otras funciones fuera del centro y del aula (aunque no fuera de la educación) con algo que me gusta y me siento cómodo, como son los grupos juveniles que tiene la Provincia Compostela. Tras valorarlo y ver que podía ser interesante cambiar después de unos cuantos años haciendo lo "mismo" en esa clase de sexto, llegué a la conclusión que era el momento de salir un poco del aula y tener otras experiencias y aprendizajes fuera. Y a su vez, esto era incompatible con llevar medianamente bien una tutoría.

¿Vas a volver a serlo alguna vez?
Imagino que sí, pero no sé qué puede ocurrir el día de mañana. Entiendo que lo que hago actualmente es algo provisional (a día de hoy no tengo pensado estar muchos años) pero nunca se sabe. Dependerá de momentos, necesidades que pueda tener, otros retos,... 

¿Por qué decidiste trabajar con niños, y de esa edad?
La elección de ser profesor fue algo casual. Realmente, voy descubriendo con el paso de los años que es este mundo lo que me apasiona. Cuando decidí estudiar Magisterio nunca pensé que lo iba a disfrutar tanto (en su momento me matriculé por hacer algo) pero he tenido la suerte de descubrir mi vocación con el paso de estos años.

¿Te has arrepentido alguna vez?
No, estoy convencido que otros trabajos no me llenarían tanto como estar en una clase ayudando a los chicos.

¿Qué te gustaría hacer si no fueses profesor?
Pues me hubiera gustado algo relacionado con el mundo deportivo. Soñé en su momento con ser entrenador profesional o algo relacionado con prensa deportiva. También tuve mis momentos donde pensaba ser policía. 

¿Asignatura favorita de la que seas profesor?
Me encanta dar Lengua. Disfruto mucho esa asignatura y es algo que he ido descubriendo con los años. Cuando empecé, mi "preferida" era la EF, pero a día de hoy, me quedaría con esa. Otra asignatura que disfrutaba eran Sociales y Naturales (hoy conocidas como Science), pero el idioma y mis habilidades lingüísticas me lo imposibilitan.

¿Alguna asignatura que no das y que te gustaría dar?
Más que asignaturas, me encantaría dar clase a mayores. Secundaria, Bachillerato o incluso la universidad. O una escuela de mayores. De chico siempre he sido un zángano con mis estudios y a día de hoy me arrepiento un montón.

¿Dentro de las clases, te da miedo alguna vez hablar delante de los alumnos?
Esta va a pillar jajaja... Sí, la verdad es que cualquier primer contacto me cuesta un montón. Soy una persona muy muy tímida y lo pago mucho en los comienzos. Luego, a medida que cojo confianza con personas o grupos, creo que me suelto y resuelvo esas dificultades iniciales.

¿Y en las entrevistas con los padres?
Más o menos, igual que antes. No me da miedo "enfrentarme" a estos momentos, es más, con el paso de los años, disfruto mucho este tipo de encuentros. El hecho de cuidar mis argumentos, comentarios me ha ayudado a describirlo, pero sinceramente, el primer momento me resulta duro.

¿Alguna anécdota en clase que nunca vas a olvidar?
Buahhh, miles y de todo tipo. Sobre todo, destaco aquellas que me han hecho reflexionar y tener otra forma de ver las cosas y a mis alumnos. Escribiría cientos de nombres y momentos, conversaciones, juegos, sucesos, lágrimas,... 

¿Por qué del Barcelona?
Yo creo que nunca he afirmado que sea de este equipo, aunque debo decir que me parece un gran club.

¿Jugador favorito de toda la historia?
Es imposible tener uno solo. En función de posiciones y momentos, pero me quedo con todos estos: Laudrup, Roberto Baggio, Zidane, Hierro, Puyol, Xavi, Maldini, Ronaldinho, Messi, Iniesta,...

¿Un partido que nunca olvidarás?
No tengo especial recuerdo de ninguno de la tele. Me quedo con las finales que ganamos en mi equipo más que lo otro.

¿Y un gol?
El gol de Iniesta. No es un gol... es el gol.

¿Primer partido de fútbol que recuerdas?
Final de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Será de lo poco que me acuerdo, y eso que yo solo veía fútbol (mi madre me mata al leer esto).

¿Qué es para ti MarCha?
Buena pregunta. Lo veo como un lugar que me hace sentir bien y me permite ayudar a otros, por lo que me encanta. Me encanta compartir momentos con los animadores que llevamos muchos años trabajando codo con codo, con los chicos que necesitan de nuestra ayuda de una manera u otra, un lugar para aprender a estar y disfrutar con los demás, a crecer en todos los sentidos,... A mí me ha ayudado un montón en estos años el haber tenido la oportunidad de estar ahí metido.

¿Algún profesor, monitor… que te haya marcado?
Sería injusto decir de uno solo. Creo que lo que soy hoy, se lo debo a muchas personas con las que he podido compartir momentos, ya sea de alumno o de compañero (colegio o de monitor). Podría hacer una lista muy larga (más que la de mis futbolistas favoritos) pero creo que no tendría espacio en el blog. Me han marcado por su forma de trabajar, por sus cualidades y debilidades, por su ilusión,... He tenido la suerte de contar con gente maravillosa cerca de mí. 

¿Grupo de música favorito?
No tengo uno especial, pero me gustan varios: Izal, Carlos Sadness, Vestusta, Coldplay,... Ya te recomendaré unas cuantas canciones.

¿Libro favorito?
Me quedo con el Señor de los Anillos. No me considero un "friki" de estos temas, pero curiosamente, es un libro que me enganchó y apasionó.

¿Película favorita?
El cine no es mi fuerte... ahora mismo no te podría decir.

¿Dónde preferirías ir a vivir a Vigo o Sevilla?
Jajaja... Creo que antes de tomar una decisión, tendré que preguntar a nuestra asesora personal qué opina al respecto. Jajajaja

¿Y por qué?
Cuando lo consulte a nuestra asesora, te digo la respuesta.

¿Qué es lo que más te gusta de escribir un blog?
Pues me encanta sentarme a escribir y dedicarle tiempo, aprender a buscar expresiones adecuadas o palabras nuevas, compartir lo que pienso con otros, recibir aportaciones,... Tuve la oportunidad de descubrir esta afición el año que estabais vosotros en la tutoría y la verdad, me está encantando.

¿Si tuvieras que escribir un libro, sobre qué tema sería?
Pfuffff creo que es complejo. Me cuesta escribir unas líneas como para hacerlo sobre un libro. Aunque en el futuro, no descarto este reto. ¿Temas? Pues seguro que algo que tenga que ver con una clase.

Esperemos que esta entrevista nos sirva para que nos conozcáis un poco más. Nos vemos en quince días.

jueves, 8 de junio de 2017

NOS EVALUAMOS


Ocho de junio... ¡Qué rápido se ha pasado el curso (o casi todo)! Hoy comenzamos las fiestas del colegio, pasado algunos de los exámenes del final de curso, llegan las actividades finales,... Total, que el autor y el ayudante del autor hemos decidido clausurar nuestras entradas para este curso. Y la forma más adecuada de hacerlo es a través de una evaluación. Que no contenga ninguna nota (que eso no nos dice nada de nada) pero que recoja nuestro sentir y nuestras valoraciones de un proyecto tremendo. Vamos allá:

Estos meses, han sido geniales. He estado escribiendo este blog con Manu y he disfrutado muchísimo. La entrada de hoy, es para valorar este tiempo escribiendo el blog y para marcarnos unos propósitos para las próximas entradas.

Sinceramente, yo soy bastante vago y me cuesta mucho ponerme a escribir. Eso ha sido lo peor. Por muchas ganas que tuviera de escribir este blog, muchas veces me daba pereza y lo enviaba tarde (lo siento Manu), se me olvidaba… Un desastre total. Eso sí, ha habido otras entradas, que disfrutaba con cada tecla que pulsaba.

Otro aspecto a mejorar son los comentarios. Hay que responderlos.
Aunque en un par de entradas lo hemos hecho, no es algo habitual y me parece muy importante. Vuestros comentarios, son de lo mejor de escribir un blog. Poder leer lo que opináis sobre lo que hacemos, es muy satisfactorio. También me gusta que sea interactivo, que os respondáis entre vosotros, luego que os respondamos nosotros…

También, considero que habría que acortar varias entradas. Hay algunas que llegan a más de las mil palabras y  entiendo que vosotros os durmáis leyéndolas.

En cuanto a los temas que hemos elegido, “Mi aventura en tierras nativas” y “Los exámenes”, son mis favoritas. La que menos me ha gustado es la de Donald Trump. Por más que me informe, no terminaba de entenderlo y me daba miedo publicarla para no meter la pata en temas políticos, siendo un niño.

Quiero dar las gracias por estos meses a Manu que ha sido un compañero genial (#12#33).

También a mi madre que ha sido un apoyo gigante y me ha animado a escribir siempre.

Por último  a vosotros, gracias por cada comentario y por leer el blog.
Nos vemos en Septiembre, ¿o antes?


Ahora el "profe" (aunque cada día menos):

Siempre que comienzo a escribir en este blog, me viene a la cabeza cómo nació este proyecto. Os lo detallo un poco: fuera de clase, en un contexto totalmente diferente al escolar, a unos cuarenta grados de temperatura, en tierras gallegas... y con un personaje con el que compartía tiempos libres y que está empeñado en soñar o en crear situaciones diferentes (muchos lo llaman productos, pero me aterra ese término en esta situación). Me ofreció participar en un blog pero no podía ser una página normal: debíamos hacerlo conjuntamente. Y no me dejó pensármelo mucho. Debía darle una respuesta semejante a un sí.

La idea me resultó muy atractiva desde un principio, pero debía valorarlo bien, porque mis funciones laborales habían cambiado y no sé hasta que punto podría asumir este nuevo reto (qué bien suenan las excusas internas para quedarme tranquilo). Tras pensarlo un par de días, acepté encantado... y hasta hoy.

Desde noviembre, y haciendo un rápido repaso de los títulos que hemos ido creando y articulando, estoy siendo consciente de la cantidad de tiempo que hemos invertido. ¡Y qué satisfecho estoy! Incluso se me ha dibujado una sonrisa sincera (poco habitual últimamente) en mi rostro.

Hace unos días, Alejandro y yo pactábamos un esquema común para afrontar este artículo, y por una vez, voy a intentar ceñirme a esa idea (espero ser capaz, que luego se me va mucho).

La primera cuestión que queríamos abordar era el valorar si nuestro "sueño" inicial se había plasmado a lo largo de estos meses y no se ha desvirtuado con el paso del tiempo. Y debo expresarlo con un SI grande y rotundo. Creo que hemos respetado esa idea en todo momento. Hemos podido consensuar nuestros contenidos, hemos ofrecido nuestros puntos de vista en todo momento, y nos hemos ajustado a los tiempos que nos habíamos marcado. Así que todos esos acuerdos iniciales los hemos superado con creces. ¡Empezamos bien!

Sobre lo que destacaría positivamente de lo que hemos vivido, pues me quedo con muchas cosas:

-La cantidad de temas que hemos podido abarcar. Muchos relacionados con un aula, pero también alguno de los de fuera.
-La autoexigencia de ambos por hacerlo lo mejor posible y no incumplir el tratado firmado.
-Lo que he ido aprendiendo en este camino. Muchas veces los docentes no somos conscientes de la cantidad de destrezas que nos proporciona trabajar con nuestros alumnos en situaciones como esta.
-La mejoría en nuestras redacciones y la frescura en el contenido.
-La progresión que ha ido plasmando Alejandro y la madurez en la escritura que has demostrado en cada reto.

La tercera cuestión se refiere a las posibles mejoras. Suelo ser crítico con lo que hago y esta vez no voy a ser menos. Valoro que somos unos escritores muy "novatos" y que debemos mejorar muuuuchas cosas:

-Debemos mejorar la interactuación con nuestros lectores. Nos han llegado varios comentarios y no hemos dado respuesta a estas aportaciones.
-Nuestra planificación a la hora de enfocar y seleccionar los temas. Muchas veces nos ha "pillado el toro" (creo que en eso nos parecemos un poco).
-Debemos seguir creciendo con nuestra expresividad. No podemos estancarnos al usar las mismas expresiones, palabras,...
-Mejorar los esquemas de exposición de los diferentes contenidos que abordamos, acercándonos a un patrón común y que nos sirva para ir de la mano. Esta entrada puede ser una referencia para el futuro.

La última pregunta tiene que ver con el futuro inmediato, ¿seguiremos el próximo curso? Esto se lo dejo mejor a Alejandro, pero que sepas que puedes contar conmigo.

Para concluir mi parte, me gustaría centrarme en mis sensaciones, y me vienen a la cabeza (no sé si es el lugar más adecuado) muchas emociones, pero sobre todo, una palabra: GRACIAS.

-Gracias al colegio, por apoyar algo desconocido y por confiar en nosotros para construir algo así.

-Gracias a nuestros lectores, que habéis estado presentes en cada uno de los artículos y nos habéis aportado felicitaciones... y críticas. Todas desde el cariño y desde el afán de hacer nuestro trabajo cada día mejor.

-Gracias a los padres de Alejandro, Itziar y Alfonso,  por darnos la oportunidad de trabajar conjuntamente y creer en una idea un tanto extraña. Por animarnos a hacerlo y por no ponernos ninguna traba (al contrario, todo facilidades) independientemente de la época del año, los kilómetros o la cantidad de trabajo que teníamos que aparcar por momentos.

-Gracias a mi madre, por ser una de nuestras lectoras fieles, y por animarme a luchar (como siempre) y a sacarlo hacia adelante con mi nuevo "socio".

Y por último, gracias a Alejandro. Por muchos motivos:

Por tu iniciativa y por pedirme caminar a tu lado en este proyecto, me siento un privilegiado.
Por confiar en mí para acompañarte en este camino "literario".
Por darme la posibilidad de cuestionarme situaciones o temas y haberlo podido trasladar a un "papel".
Por compartir inquietudes y aprender de tus aportaciones.
Por animarme a ser fiel con los plazos, con los correos y con los debates que hemos tenido para decidir un tema.
Por la ilusión que me aportas y por las ganas de construir que me transmites.
Por hacerme sentir profesor también fuera de un aula en un año en el que me he desviado un poco de mi labor docente.


Según decía este chico: "...la última de este año, porque el próximo hay que seguir". Pues eso, que volvemos el próximo curso. Feliz verano a todos