martes, 4 de abril de 2017

LAS INTELIGENCIAS MÚLTIPLES

Nos lanzamos con un nuevo artículo, en esta ocasión nos centramos en las inteligencias múltiples y su implantación en la educación. Como siempre, Alejandro comienza:

"Todo el mundo es un genio, pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es estúpido."(Albert Einstein)

Hace unos días, me entregaron una carta. Al abrirla, descubrí que dentro tenía un boletín. ¡Optativas!. 
Para los que no lo sepan, yo hasta ahora no lo sabía, en mi colegio de Inglaterra nos ofrecen diferentes opciones para estudiar durante 3 años. Year 9, Year 10 y Year 11, que corresponden a Segundo, Tercero y Cuarto de la Eso. Las opciones me fascinaron, me dejaron con la boca abierta (creo que me entró una mosca): estudio de negocios, catering y nutrición, cuidado social y de la salud, arte, danza, fotografía, trabajar con medios (televisión, radio,…)… Cuando leía las asignaturas, tuve la impresión de que me había metido sin querer en una universidad, de que me habían dado el folleto equivocado. Es raro que te ofrezcan esto con 14 años.

Y esto me hizo pensar. Me pareció interesante dedicarle una entrada a las inteligencias múltiples. Desde mi punto de vista, en muchos colegios no nos aprovechan al 100%. Creo que todos los niños tenemos un potencial increíble, pero la ayuda que recibimos para desarrollarlo, es muy pobre. Para explicar porque creo que tenemos un potencial gigante, tengo una teoría. Una que con los años ha ido tomando forma y hoy en día, es una referencia en la enseñanza. Según un científico llamado Howard Gardner, todas y cada una de las personas que habitan esta Tierra, tienen algún tipo de inteligencia. Lo sé, sólo con mirar las noticias de hoy y ver a alguien haciendo el payaso, te parecerá una broma. Pero yo la sigo defendiendo y os voy a contar más acerca de ella. Se llama “la teoría de las inteligencias múltiples.” Para los que aún no las conozcáis, os diré cuáles son:

-Inteligencia lingüística: Te permite leer o escribir con facilidad. Esta inteligencia es con la que han nacido algunos de los autores más famosos de la historia. También te facilita el aprendizaje de idiomas.
-Inteligencia lógico-matemática: El aplicar la lógica para distintos problemas. No solo problemas matemáticos de sumas y restas, también problemas y desafíos que nos encontramos habitualmente.
-Inteligencia espacial o visual: La posibilidad de visualizar los problemas desde un punto de vista diferente. De encontrar siempre una solución que no está al alcance de todos, una solución “inesperada”.
-Inteligencia musical: La habilidad para poder bailar, tocar instrumentos, cantar… Esta es una de las inteligencias que hay que seguir entrenando para conseguir exprimir todo su jugo.
Inteligencia corporal-cinestésica: Tanto habilidades deportivas como físicas. La facilidad para dedicarte a distintos deportes y para desarrollar músculos más fuertes.
-Inteligencia intrapersonal: Trata de conocerte a ti mismo, poder comprender lo que sientes y porqué.
-Inteligencia interpersonal: Conocer lo que sienten los demás.
-Inteligencia naturalista: La "conexión con la naturaleza"
-Posible novena inteligencia: Puede haber una novena inteligencia, pero por la falta de conocimiento acerca de ella todavía no se ha agregado.

Todos y cada uno de nosotros tiene alguna de estas inteligencias, aunque igual todavía no las hemos descubierto. Todos somos genios. El tema es que, aunque las descubriéramos, necesitaríamos desarrollarlas, entrenarlas. No vale levantarse un día y decir ¡Soy un músico genial! Porque si no entrenas y trabajas duro te quedarás en nada por muy inteligente que seas. Volviendo a lo que decía antes, nuestras “inteligencias” se desaprovechan diariamente. En muchos lugares, voy a utilizar Finlandia como ejemplo, ofrecen una amplia variedad de asignaturas para poder potenciar tus distintas inteligencias y para que en un futuro seas más útil, único y especial. Y con esta política Finlandia es el país con nivel más alto en los tests. Los alumnos van al colegio motivados, con ilusión, no obligados, haciendo algo que no quieren. Y con esa ilusión afrontan los exámenes y consiguen muy buenos resultados.

Por esto yo creo que en los colegios deberían ofrecerte la posibilidad de elegir. Darle la misma importancia a una clase de mates que a una de música. Y es que durante muchos años, si un niño sacaba un 9 en música y un 5 en mates, se le apuntaba a clases particulares de mates. Pues bien, según esta teoría, a este niño se le debería apuntar a particulares de música.

Hay que cambiar algún engranaje, porque si no, la máquina de la educación no funcionará a largo plazo. Hay que empezar a dar a los estudiantes la opción de evolucionar. Porque se habla mucho de la importancia de las inteligencias múltiples, pero no se aplica. No nos vale de nada tragarnos miles de vídeos sobre el tema si al final se utilizan para un par de actividades. El futuro está a la vuelta de la esquina. Muchos de los trabajos que habrá dentro de veinte años no existen todavía. Y al final, si los factores no cambian, el resultado tampoco. Esto significa que algo habrá que cambiar en la educación, si queremos que cambien los resultados. Hay que evolucionar.

No obliguemos a los peces a trepar árboles. Dejémosles nadar.

Una vez que ha concluido con su reflexión, es mi turno:

La verdad es que si teníamos dudas sobre qué son las inteligencias múltiples, al menos a mí, me las ha resuelto este "personajillo". Me centraré por lo tanto, en su aplicación en el aula (si es que soy capaz).

Históricamente (y posiblemente a día de hoy), una gran masa social piensa que los resultados más necesarios en un boletín de notas deben ser las calificaciones de las áreas de lengua y matemáticas. Podríamos incluir en este primer nivel el idioma, ya que va cogiendo cada vez más peso en el reparto horario. También lo reafirman muchos de los criterios de etapa o de curso, que condicionan la repetición o el propio paso de curso en función de estas asignaturas. El resto de áreas, según lo que verbalizan los implicados, no son tan necesarias o tan importantes (antes incluso eran apodadas como las "Marías"). Y creo que no es muy acertado. Aquellos alumnos que se ajustan a esos primeros perfiles, entendemos que han triunfado o triunfan en el sistema y hacia la percepción social. El resto, no tanto, y rápidamente enjuiciamos a los que han tenido una progresión irregular, son etiquetadas como malos estudiantes u otros argumentos similares.

Cada persona tiene un potencial escondido o que va exponiendo a cuentagotas, muchas veces en marcos ajenos a la clase, y nuestro reto educativo (al menos, uno de ellos) debería consistir en dar luz a esas habilidades innatas e impulsar caminos de crecimiento de sus propias capacidades. Creo que debemos modificar nuestras estructuras mentales sobre la concepción que tenemos de las asignaturas (¿y si no hubiera?) y empezar a otorgar un mismo valor, o al menos, tener más en consideración otros campos como la música, la educación física o el teatro.

Creo que el sistema actual no da respuesta a esta creencia. Ofrecemos una configuración cerrada de lo que tienen que estudiar (salvo en cursos avanzados que tienen unas pocas optativas), cuando lo más motivante sería ofrecer un abanico de posibilidades que permitieran un desarrollo más completo de la persona en función de sus habilidades o de sus propias motivaciones. Según leía el planteamiento que ofrecía el sistema británico descrito por Alejandro, me daba mucha envidia el ver que otras disposiciones educativas sí que lo contemplan.

Imaginad un plan de estudios personalizado, donde el propio alumno tuviera la posibilidad de superar una etapa académica con un recorrido individualizado. Daría respuesta a las inquietudes personales, podríamos tener gente más motivada en las aulas, potenciaríamos más perfiles académicos,... ¡Una gozada! Obviamente, este planteamiento tiene sus dificultades (económicas sobre todo, formación docente,...) pero creo que debemos ofrecer soluciones a nuestro alumnado.

Por otro lado, también es necesario que nuestros planteamientos durante las clases tiendan hacia ese modelo: ofrecer diferentes alternativas y propuestas de trabajo dentro de una clase para poder captar y potenciar a nuestros diferentes perfiles de alumnado. Poco a poco se van dando pasos y hasta existe un trabajo "innovador" llamado la paleta de Inteligencias Múltiples, pero creo que solo eso no es suficiente. No debería ser un trabajo puntual en una unidad determinada. Debería ser el modelo de cada día. Sería la única forma de llegar a todos y que todos pudieran formarse gracias a las alternativas que existan. Sueño con ser capaz de explicar un contenido abordado de diferentes maneras en función de las capacidades de los chicos... (durante un curso, no un momento puntual).

El marco general de la Educación va dando pasos, pero creo que todavía nos quedan muuuchos por dar. 


El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños”. Eleanor Roosevelt 


viernes, 17 de marzo de 2017

MI CLASE IDEAL

Hoy Alejandro nos sorprende con un artículo que habla sobre su clase ideal. Vamos a ver que nos cuenta:

Mi clase ideal. Lo sé, en cuanto he dicho esto, se os ha formado una sonrisa en la cara. Habéis puesto ojos de soñadores; en los de algunos puedo ver reflejados miles de juguetes, otros habréis pensado en libros volando de aquí para allá… una clase lectora, los más malotes os lo habréis tomado como un chiste... mi escuela ideal, ¡cerrada! Pues a mí ninguna de las tres, preparaos porque aquí viene mi clase soñada.

Desde luego, si pudiera escoger, me gustaría ir a un colegio como el de Harry Potter, mágico. ¿Quién no lo ha deseado alguna vez? Pero voy a dar un modelo más realista, algo que se asemeje más a lo que nos toca enfrentarnos normalmente.

Aunque no sea decorador (creedme, se me da fatal), me parece muy importante decorar una clase.  Yo he entrado en clases con las paredes desnudas, que me  hacían sentir vacío, como si faltara algo en el entorno. Seguro que hay gente a la que le gusta trabajar entre cuatro paredes blancas, sin nada que les distraiga. Pero yo no entro dentro de ese grupo de gente, a mí me gustan las clases con colores, que te hacen sonreír al entrar en ellas, que tienen carteles colgados por la paredes, ya sean frases famosas, fotos, proyectos… o cualquier otra cosa que provoque en ti una reacción.

En segundo lugar voy a hablar de la distribución. En mi clase las mesas estarían colocadas en un semicírculo que se va cerrando, como una orquesta. Pero para saber si quiero las mesas juntas o separadas necesito preguntarme otra cuestión: trabajar en  grupos, parejas o individual, ya que en función de cómo esté distribuida la clase, se trabajará de una forma u otra. Yo tengo que reconocer que no era muy fan de trabajar en pareja, prefería hacer yo todo el trabajo. Pero el año pasado, Manu, acertó poniéndome con un niño que me haría cambiar mi punto de vista. Ahora, yo desde luego si tuviera que elegir, trabajaría en parejas, porque me gusta más, te pueden aportar puntos de vista diferentes y seamos realistas, a todos se nos escapa alguna cosa en clase de vez en cuando y ahí está tu pareja para recordártelo. Además te dan la opción de ponerte en grupos o individual fácilmente. Lo de estar en parejas o en  grupos tiene también un punto en contra para los profesores: podemos hablar. Y creedme, hablamos mucho. Profesores mandando callar toda la hora es alguno de los resultados de trabajar en pareja o en grupo, pero bueno, ninguna opción es perfecta.  A mi  clase ideal le voy a añadir pequeños detalles, como un par de pizarras grandes, una normal y una digital, para que las explicaciones queden más claras. No sé porque una de cada… me parece lo ideal. Y... un reloj, para que no tengamos que preguntar la hora cada quince segundos ansiosos por salir al recreo.

Por otro lado hay que decidir los medios con los que quiero estudiar. Dependiendo de a que colegio vayas, se pueden observar distintos materiales: libros en papel, tablets, ordenadores, cuadernos en blanco para escribir... ¿Con cuál me quedo? Las tablets. Si no le diera más vueltas, este método sería el elegido para participar en mi clase ideal. Pero antes de tirarme de cabeza a la piscina de los medios electrónicos voy a tratar de aclarar un poco mis ideas. Este año, en mi colegio español, los viernes llevamos las tablets a clase. Tenemos la mayoría de nuestros libros en ellas, así que las utilizamos para cada asignatura. Además de tenerlo todo junto nos permite, si tenemos alguna duda, poderla buscar en internet rápidamente. En definitiva, nos hace la vida más sencilla. Luego los libros tienen su parte “especial” de poder tomar tus apuntes y hacer tus dibujos en los márgenes de cada página. Tus subrayados de colores y una lectura más fácil son algunos de los puntos a favor.  Los ordenadores son una idea que tampoco descarto, también te dan bastantes posibilidades. Así que lo que elegiré será un método en el que se vaya alternando un poquito todo, eso siempre es bueno. Hablando de medios, me gustaría que cada clase estuviera especializada en la materia que se imparte en ella. Eso nos llevaría a profesores fijos y alumnos que se mueven. Por ejemplo, la de música con sus instrumentos o la de arte con sus mesas altas, lienzos, pinturas…

Mmmm… Aquí falta algo. Pues claro, ¡el profesor! Esa palabra que tanto tememos oír, normalmente acompañada de un: ¡qué viene! Es una de las partes de la clase que más ha cambiado a lo largo de los años. De los profesores con regla en mano y las profesoras que sólo les faltaba la escoba para ser brujas, hasta los “encantadores” profesores que tenemos ahora, aunque algunas brujas sigue habiendo y profesores encantadores ha habido siempre. Y yo para mi clase ideal, quiero un profesor “bueno”. Eso no significa que sea blando con nosotros y nos permita hacer lo que nos venga en gana. El profesor debería  hacer que le respeten como profesor que es. Esto no le quita papeletas para ser cercano al alumnado, ser amable y comprensivo, una persona dispuesta a ayudar en todo momento. Porque esas son las cualidades que más valoro en un profesor. Su disposición y su cercanía.

En cuanto al modo de enseñar de un profesor, yo me quedaría con uno interactivo. Con muchas dinámicas distintas para ayudarnos a comprenderlo todo mejor. Me gustaría meter juegos de vez en cuando. Luego, que el profesor navegara por los mares informáticos para encontrar tesoros increíbles con los que asombrarnos cada día.

He dicho que quería distintas dinámicas. Dos de ellas serían las que tuve el año pasado: los rincones y la asamblea. Empecemos con los rincones; si no sabéis lo que son los rincones aquí os dejo información:  http://reflexionesdeunaclasedeprimaria.blogspot.co.uk/2015/11/los-rincones-de-clase-hoy-ha-tocado-el.html . Me parecen muy importantes para expresarnos, genial Manu. En segundo lugar, en la asamblea, proponíamos temas y luego los hablábamos en clase. Un poco de filosofía juntada con la vida diaria. Era mi momento favorito de la semana, era una hora en la que me sentía libre y disfrutaba, genial Manu otra vez.

En cuanto a los deberes, me gustaría que no hubiera, y si tiene que haber, de esos que no son muy aburridos. A mí me parece que el momento de después de clase hay que dedicarse a cosas de fuera de la escuela, no acabar el colegio y más... colegio. Cosas como terminar proyectos o buscar información para los mismos, no me parece mal.

En cuanto a su forma de evaluar, me gustaría que prestaran atención a cosas como el esfuerzo más que a los exámenes.

Y esta sería mi clase ideal, por una vez estoy deseando ir.

Pfuffff otra vez este tipo me lo ha dejado difícil. Voy a ver si soy capaz de reflejar mi clase ideal en unas líneas:

A principios de cada curso tengo un sueño (laboralmente hablando): construir una clase perfecta. Por mi cabeza van pasando ideas que intento aplicar, espacios que voy integrando de las redes (la de maravillas que existen por las páginas docentes). Pero con el paso del tiempo y de los meses, de cubrir papeles, superar correcciones,..., se va difuminando y se convierte en algo más terrenal y rutinario.

Para mí una clase ideal, tendría las siguientes características:

-Un docente ilusionado, convencido de su responsabilidad y con ganas de hacer y construir. Está claro que los chicos deben estar en un aula pero el profesor es la clave en cualquier proceso. Y en muchas ocasiones, este primer pilar se tambalea. Es más, lo ideal es que haya un par de profes, que se compenetren, se equilibren y puedan llegar a más espacios y necesidades. 

-Un aula grande con varios lugares diferentes dentro de la misma clase. Un primer lugar sería la zona de reunión, donde todos pudieran sentarse a un mismo nivel, sin distinciones, donde dialogaran, se juntaran para resolver, decidir, pensar, compartir,... No hace falta que sean sillas. Unos cojines podrían bastar y sería un lugar especial dentro de la clase. Podríamos empezar allí todos los días y hacer el saludo inicial y comentar la planificación del día.

-Otro lugar sería la zona de trabajo. Mesas que pudieran adaptarse a un trabajo individual, tareas parejas o por grupos, en función de la inquietud del alumno o de la propuesta docente. Pero que pudieran cambiarse con facilidad para romper con este espacio cada dos por tres y con la posible monotonía que se vaya creando. Las sillas deben ser cómodas y agradecidas para los chicos, que van a pasar un tiempo considerable como para que no sean nada apetecibles. Las mesas deberían ser grandes, con cajones para guardar nuestros utensilios (a modo de oficina, para entendernos) y que posibilite muchas opciones de trabajo. Y que tuviéramos la posibilidad de hacer nuestro ese espacio (decorarlo un poco).

-Las paredes tendrían que tener miles de lugares disponibles para expresarse, compartir, exponer,... (un poco lo que comentaba Alejandro más arriba). Si una clase no es el lugar de todos los que estamos ahí, no tiene mucho sentido (al menos, para mí). Podríamos colgar noticias, nuestros mejores trabajos (los que cada uno considere), mensajes de ánimo, sugerencias para ir mejorando,...

-Un baño. Puede parecer una tontería pero cualquier espacio de trabajo debe tenerlo y una clase, con más motivo. No debería ser una aventura ir o tener que recorrer varios pasillos para poder alcanzar esta meta. Creo que funcionaríamos mejor teniéndolo integrado en nuestra clase, y que esté al alcance de todos.

-Medios tecnológicos para los alumnos, ya sean ordenadores, tablets,... Una conexión potente para trabajar y crecer con las miles de posibilidades que nos ofrece Internet y la tecnología. Muchos enchufes, pizarra interactiva, webcam (la de ocasiones que perdemos al no usar videoconferencias), varias pizarras (de las transparentes, que parece que son más atractivas),...

-Sobre el funcionamiento, creo que cada alumno debería organizarse cómo trabajar a lo largo del día, sin imponer lo que vamos a hacer. Tendríamos una reunión inicial y a partir de esas primeras explicaciones, seleccionaríamos nuestra forma de trabajo y superaríamos una serie de tareas u objetivos para ese día. De esta forma, favoreceríamos alumnos más autónomos y partiríamos de las necesidades de cada uno.

-Ser un espacio  con la puerta abierta para que otros nos ayuden o formen en temas concretos. Cada día le doy más valor a las visitas y creo que desperdiciamos oportunidades de aprendizaje con la cantidad de recursos que tenemos al lado de un aula: padres que desempeñan una labor relacionada con el tema que vemos, profesionales que conocemos, amiguetes que podrían desempeñar una tarea informativa o formativa,... Gente con la mente abierta y que sirva para nutrir unos a otros.

-Tener un lugar de reciclaje y que promueva el cuidado por el medio ambiente. Que desde pequeños tengamos en cuenta que nuestras acciones repercuten fuera y que desde nuestro propio espacio debemos ir cuidando los pequeños detalles. También dedicaría un hueco a la salud y a los hábitos saludables, que nos sirva para ser conscientes de lo que comemos, lo que bebemos, como nos afecta, nuestras posturas ante una silla,...

-Dedicar un espacio de juegos que se use con frecuencia y que se integre en nuestro proceso de aprendizaje. ¡Cuántas asignaturas podrían retroalimentarse de estas actividades lúdicas! 

-Unos sillones para aquellas personas que opten por un rato de lectura, y una biblioteca atractiva. No solo con libros de la típica editorial por la que optó el centro hace treinta años. Son necesarios ejemplares que les llame la atención y que vayan a gustar a nuestros lectores.E incluso que haya periódicos (otro recurso que perdemos o usamos poco).

Creo que se me ha ido un poco-bastante la pinza visualizando una parte de mi clase ideal, pero dotando a un aula de varios de esos recursos, podría facilitar nuestra labor. De todas formas, creo que lo más importante es el primer punto. Somos el motor de las clases y si eso falla, estaremos perdidos.


¿Y tu clase cómo sería?

viernes, 3 de marzo de 2017

SIEMPRE FUERTE!!!

Una vez más, este chico no deja de sorprendernos. Hoy se ha inclinado por un tema bastante sonado a lo largo de esta semana y que ha acaparado un gran interés social. La figura de Pablo Raéz tiene un pequeño reconocimiento en este blog:


Hoy el tema no podía ser otro, en cuanto me enteré, me impactó. Una persona que es capaz de descolocar el mundo para volver a colocarlo, mente a mente, corazón a corazón.

Estos últimos meses, un luchador ha estado revolucionando las redes sociales y los corazones de la gente, tristemente este domingo ha fallecido. Una cosa que quedé clara, España nunca le olvidará. Este luchador se llamaba Pablo Ráez. Era un chico de 20 años que vivía en Málaga. Tenía una enfermedad llamada leucemia, un cáncer.

Cuando él tenía 18 años, le diagnosticaron la leucemia por primera vez, su única solución era  que alguien le donará la médula, cosa a la que su padre se ofreció. Pero no hubo un resultado satisfactorio y el cuerpo de Pablo la rechazó. Aun así Pablo no agachó la cabeza, siguió luchando. Tuvo un segundo donante y gracias a ello, Pablo, estuvo unos meses fuera del hospital. Durante esos meses intentó recuperar su vida normal: hacía mucho deporte (cosa que a Pablo le encantaba), se echó novia, siguió estudiando… Tras ocho meses geniales,  le dijeron que tenía leucemia otra vez; más tratamientos, necesitaba otro donante… De vuelta al infierno, sólo que esta vez no encontraría la puerta de salida.  Pablo se convirtió en un ejemplo para todos, por superarse cada día y  por su esfuerzo para saltar cada obstáculo. Las donaciones de médula se han incrementado mogollón gracias a sus campañas, porque él creía en algo y ese algo se ha ido haciendo realidad. Su objetivo era llegar a un millón de donantes y esperemos que pase algún día. Por Pablo. La próxima semana le iban a entregar las llaves de su ciudad natal, Marbella, acto al que no podrá acudir, así que se las darán a su familia. Porque Pablo es un héroe, para mi mejor que los de marvel, que nos ha ido dando lecciones cada día.

Y es que Pablo tiene razón, hay que seguir luchando siempre, superando cada obstáculo o dificultad que te ponga la vida. Y   hay que disfrutar, cada minuto que estemos aquí, es un regalo. Y nos quejamos por pequeños y tontos detalles cuando hay gente que lo pasa peor.  Abramos los ojos. La verdadera felicidad se encuentra en ayudar, en ser feliz y hacer felices a los demás.

Gracias Pablo, siempre un ejemplo. SIEMPRE FUERTE!


Llega mi turno:

Al recibir el correo de Alejandro con el tema de hoy, se me ha dibujado una sonrisa en la cara, ya que me ha hecho mucha ilusión la elección de este caso. Tenía ganas de escribir sobre esta persona y agradezco la oportunidad que me has brindado, Alejandro. Os cuento:

Cada semana, a través del e-mail, pactamos sobre qué asunto queremos escribir. Entre los dos, mostramos previamente varios de las temáticas sobre los que podemos reflexionar y tras deliberarlo, Mr Voldemort se decide por el que más atractivo le resulta. Esta semana estábamos un poco atascados, porque no nos inclinábamos por ninguno con cierta facilidad pero esta noticia se nos cruzó tras echar un vistazo a las noticias. Pablo Ráez se ha hecho presente en todos los medios televisivos, prensa, imágenes espontáneas, homenajes y agradecimientos en las redes,... Una pasada, vamos. Y este testimonio ha acabado por convencer a Alejandro para detenernos, conocerlo y analizarlo. 

Hace un par de años lo descubrí por casualidad en una de las redes sociales que uso. Vi la foto de una persona totalmente desconocida, y me llamó mucho la atención la frase y el comentario que lo acompañaba, así que empecé a seguirlo y ... hasta hoy. He ido leyendo atentamente muchas de sus publicaciones y los mensajes que compartía. Me sorprendió como una persona que tenía por delante un futuro "un tanto incierto" y un panorama desolador derrochara una actitud de lucha y de ilusión por la vida y por todo lo que le rodeaba. Me ha encantado ser testigo de este camino, aunque sea a través de las redes. Y me ha hecho reflexionar muuucho. De esta persona, creo que saco varias conclusiones que me gustaría incorporar a mi vida y a mi día a día.

En primer lugar la ilusión que ha mostrado hacia la vida. Me cuesta creer que alguien en una situación así exprese máxima ilusión. Me imagino a mí ante algo parecido y me veo derrumbado, desencantado, peleado contra la vida y entristecido. Pero este chico expresaba todo lo contrario. Supongo que es una forma que ayude a abrir los ojos pero hay muchas personas que desbordan vitalidad. Me fascinan aquellas personas que saborean los momentos que tienen, que se apasionan con todo lo que les viene encima, que acogen una actitud positiva por vivir al máximo cada segundo. Y ante esto tengo mucho que aprender...

"Siempre fuerte", una frase que lo ha acompañado durante toda su "lucha" y que incluso se ha convertido en su reflejo, con un gesto muy característico. Creo que es tan necesario meterse de pleno ante cualquier causa que se nos cruce por delante que me ha hechor recordar la fuerza y el potencial que tenemos todos. Su caso es muy diferente porque depende de otros factores (en este caso una enfermedad), pero la invitación a pelear me encanta. Dicen que hay batallas que ya tienes perdidas si dejas de luchar o ni siquiera las has comenzado... y yo quiero ser un guerrero, un buen guerrero. Y he perdido tantas batallas por ambos motivos...

Es impresionante la influencia que ha tenido esta persona para movilizar a toda una región y que se multiplicaran las donaciones de médula. Admiro su capacidad de sensibilizar y de trabajar por una causa. Una causa que no era solo para él, fue un motivo para mejorar o beneficiar la vida de otros cientos como él. Me parece que tiene un mérito tremendo el haber conseguido esto y sobre todo, ha expresado que ha sido una de las cosas que más le llenó como persona. Debe ser verdad eso que dicen que ayudar a otros es gratificante...

El cuarto detalle con el que me quedo es con el cuidado de sus relaciones personales y de su expresividad hacia el amor. Seguramente, el camino es más sencillo si los tuyos están a tu lado (una evidencia que todos vamos descubriendo) pero él ha recalcado la importancia de su familia y de su novia, que estuvieron codo con codo en las diferentes fases de su enfermedad. Gracias a los que están con nosotros, cualquier itinerario se puede hacer más asequible, independientemente de las dificultades que nos vayan acompañando. Gran lección que muchas veces olvidamos (u olvido, mejor dicho) y que también me parece fundamental. Espero ponerlo en práctica y estar más cerca de los míos... Lo del amor mejor lo dejamos.

Para acabar este artículo, me siento agradecido con haber conocido la figura de esta persona y sobre todo, por la lucha abierta que ha despertado por una causa: dona médula. 

Espero que estas dos cabezas locas hayan estado a la altura de un persona grande, muy muy grande. SIEMPRE FUERTE!!!

 http://www.saludcastillayleon.es/ciudadanos/es/donaciones-trasplantes/donacion-medula-osea


jueves, 16 de febrero de 2017

EN TIERRAS NATIVAS

Hoy Mr Voldemort nos va a deleitar con una entrada basada en la experiencia personal que está viviendo desde el mes de enero. Atentos que no tiene desperdicio:

MI AVENTURA EN TIERRAS NATIVAS

Como ya sabréis (para los que no, os lo cuento ahora… no seáis impacientes) estoy viviendo una  experiencia increíble. Este verano, la loca de mi madre tuvo una idea de las suyas, quería darnos una oportunidad. Así que al final, lo que parecía un sueño lejano, se convirtió en una realidad y el 1-1-2017 estábamos volando para comenzar una aventura. Un viaje que nos va a marcar en la vida, que nos va a enseñar y del que estoy aprendiendo… y es que estoy disfrutando  cada segundo que estoy aquí (que sí impacientes, que ahora mismo os lo cuento). Estamos en Inglaterra. Hemos venido para aprender inglés y conocer una cultura diferente.

Y es que es esto lo que os vengo a contar hoy, centrándome en la educación, y os advierto a los aventureros que sigáis leyendo, vais a quedaros con la boca abierta, agarraros que vienen curvas.   

Antes de comenzar, que quede claro que voy a hablar de la parte de Inglaterra en la que estoy al igual que de la parte de España en la que vivo. Seguro que en cada sitio hay algo distinto y especial.

LOS COLEGIOS:
Creta, castillo de la reina de corazones; Dédalo, el torneo de los tres magos… (Lo sé, lo sé, ahora mismo estaréis pensando que esta mañana he desayunado mal, pero tranquilos, ¡qué impacientes estáis hoy!). Os acabo de dar una pequeña lista de algunos de los laberintos más famosos del mundo, pues bien, desde hoy acabo de nominar a otro candidato al título: mi colegio. Porque hacedme caso, te pierdes, he pasado por esa experiencia. Recuerdo el primer día, yo estaba en medio del patio buscando un adulto que me ayudara a orientarme, creo que yo solito no pasé de la puerta de entrada, ¿o era la de salida?, pues sí que estaba perdido. Es verdad que era el primer día, pero un mes después sigo perdiéndome. Y es que mi colegio inglés (ya siempre va a ir ligado a una nacionalidad) es gigante y con una cantidad de alumnos que responde al adjetivo, 2500 alumnos  aproximadamente, eso sí, sólo de secundaria. Hay unos veinte alumnos más o menos por clase, ya que en las diferentes asignaturas cambiamos de compañeros. Habrá unas 300 aulas. En cuanto a material, la clase de música se lleva el galardón: 15 pianos, 17 guitarras eléctricas, baterías y un montón de instrumentos más que necesitaría un experto para nombrarlos.

Mi  colegio tiene también unas instalaciones deportivas increíbles: un campo de fútbol once, uno de rugby, cuatro pistas de tenis, pistas de atletismo, ping pong, gimnasio, cuatro canchas de basket … Una pasada.

¿Cómo nos educan?
En el siguiente apartado voy a tratar lo que a los niños de hoy en día nos parece educación antigua, de esa que sólo se puede leer en libros de nuestros abuelos, pero que en algunos lugares sigue viva, ganando terreno.

“Sí señor”, palabras que en mi colegio de España ya tratamos como cosas del ejército, aquí son una obligación, por respeto.

Pues sí, aunque no es con esas palabras, ya que lo dicen en inglés. Y es que esto me quedó claro  cuando pedí su nombre a un profesor que me había dicho que era cubano, argentino, mmmm no lo recuerdo bien, ya me vuelve a fallar la memoria. Pues yo quería saber su nombre y a la pregunta el me respondió: Soy “Señor____” . Y es que aquí los profesores tienen prohibido decir el nombre a los alumnos, ¡prohibido! Todos, sin excepción, son  Sir, Mister o Miss. El respeto se vuelve a mostrar cuando entra un adulto en clase, todos los alumnos deben levantarse sin importar lo que estén haciendo en ese momento, y no tienen derecho a sentarse hasta que el adulto que ha entrado se lo permita.

Para lo siguiente que os voy a contar, sé que en algunos  colegios españoles se hace así, pero en el mío no, así que lo cuento (no os quejéis) Cada asignatura es en un sitio diferente, así que tienes que ir cambiando de clases, tú te mueves, los profesores no. Y esto es porque cada clase tiene un material especial para la asignatura que se imparte en ella. Con estos cambios de clase, te puedes relajar o tomar el aire mientras vas de un lado a  otro.

RECREOS
Sí, recreos con “s”. Tenemos dos. Uno a media mañana cortito, de unos veinte minutos, y otro a la hora de comer inglesa, (es diferente a la española, sólo imaginaros que la cena es a las 6:00…)  que dura una hora y es para comer. Mucha gente trae comida de casa “pack-lunch” (mi madre hace los mejores), pero los que no tienen esa suerte hacen algo diferente, algo que yo no había visto en España. Tienen  registrada su huella digital en una cuenta en la que tienen dinero para comprarse comida dentro del colegio. Hay comida de todo tipo, (he llegado a ver sushi y chocolate caliente recién hecho) bastante diferente a la de nuestro comedor y además aquí puedes escoger lo que quieras. Este recreo de una hora se te hace muy pesado así que hay distintos clubes: lectura, ciencias, astronomía… Hasta los más raros: ajedrez, hacer cubos de rubik, películas desastre… Los crean los niños y los mantienen ellos.

ASIGNATURAS
La mayoría de las asignaturas son bastante parecidas,  sin embargo, una de ellas mucho más fácil: matemáticas.

Eso sí, hay tres que son muy diferentes, dos de ellas ni siquiera existen en mi colegio de España.

La primera, educación física, es totalmente diferente a España: aquí, en Inglaterra, vamos al gimnasio y hacemos máquinas: cinta de correr, bicicleta estática… y nos separan por sexos; chicas por un lado y chicos por otro. Además,  aquí vamos siempre con el uniforme y los días que toca educación física nos cambiamos para esa clase.

Las dos asignaturas nuevas son: Drama y educación para la casa. En la primera, hacemos teatro (como Manu cuando juega al fútbol) y nos enseñan las expresiones corporales para comunicarnos mejor.  Y en la segunda, nos enseñan a planchar, coser… cosas útiles para la casa. Ahora, por ejemplo, estamos haciendo unos cojines: primero hemos cortado la tela para hacer las partes del cojín, luego lo hemos planchado para que se quede sujeto, hemos pintado lo que queríamos poner en los cojines y finalmente lo hemos cosido poniéndole el relleno.

LOS EXÁMENES
Sobre este tema no puedo contaros mucho aún, porque no he tenido ninguno, pero me he informado un poco. Me  han contado que exámenes de verdad, no hay hasta dentro de tres años, el curso que equivaldría a 4º de la ESO.

DEBERES
Los deberes, por la experiencia que he tenido hasta el momento, me he dado cuenta de que nos los mandan más en forma de proyectos: te dan una fecha, un proyecto y ese día lo debes entregar. Cosas como: maquetas, powerpoints, cartulinas…

LOS COLEGIOS DE PRIMARIA
Mi experiencia la estoy viviendo en un colegio de secundaria, pero los de los más peques, los colegios de primaria, son un mundo aparte. En la zona en la que vivimos, cada pueblecito tiene su colegio de primaria. Según el tamaño del pueblo, puede tener hasta más de uno, pero normalmente es uno. Son colegios pequeñitos, de una planta, con un parque fuera, con una clase por curso de unos 20 niños, muy acogedores…

Y esta es la experiencia que estoy viviendo en Inglaterra, increíble, espero que continúe así, nos vemos.

Ahora me toca analizar esta magnífica descripción:

En esta ocasión, no puedo hacer una valoración muy objetiva (o subjetiva, siendo un espacio de reflexión personal) de los datos que nos aporta Mr Voldemort pero sí que me llaman la atención varios detalles que comenta en su intensa experiencia británica.


En primer lugar habla de una descripción magnífica de su nuevo colegio. Pero el apunte con el que más me quedo es la ratio de alumnos por clase que nos narra. Considero muy positivo que una clase tenga un volumen de chicos menor al que estamos acostumbrados en nuestro país. De esta forma, el docente podrá tener más facilidades de trabajo y cuidar algo más el seguimiento que pueda hacer a sus alumnos. Creo que es algo lógico, cuanta más gente deba atender, más complejo puede resultar el proceso de atención. Primer punto para los "British"...

La segunda cuestión que quiero resaltar es la cultura deportiva que tienen en los centros. En su momento tuve mi contacto con la educación inglesa y me fascinó cómo organizan sus actividades físicas dentro de colegios e institutos. Infinidad de alternativas deportivas que están al alcance de todos los alumnos, no solo los deportes mayoritarios. Y creo que es positivo para todos, el poder disfrutar de una práctica y tener opciones reales para poder llevarlo a cabo. Igualito que nuestras tierras... Me temo que otro punto a favor.

¡El respeto! Menuda palabrota... Los modales británicos siempre me han fascinado. Posiblemente, en muchos de los casos puede ser más una imagen irreal que tenemos los foráneos, pero me parece muy interesante tenerlo tan presente en las aulas. Lo que pasa es que el respeto también puede "malinterpretarse" como lejanía y creo que ambas palabras y posturas van asociadas en este caso. Lo más adecuado sería conseguir una mezcla de las dos, sobre todo por enfocar un mejor trabajo con el alumnado. Tendría que verlo más de cerca para poder ahondar un poco más... pero punto para los nuestros (aunque hay de todo, claro).

Mr Voldemort habla de dos asignaturas concretas muy diferentes con las que trabajamos en España. Una de ellas es el teatro (dice el "tío" este que se me da bien, pero es mi gran referente en este campo) y creo que debería ser algo a trabajar en las aulas (soy consciente que se hace en algunos centros, como algún contenido específico). Algunas asignaturas cuadrarían con estas habilidades, y posibilitaría un sinfín de recursos para nuestros chicos. Respecto a las destrezas del hogar... ¡Pfuffff! ¡Qué bueno sería para muchos de nuestro alumnos el saber coser un botón, planchar, lavar,...! Adquirir pequeñas responsabilidades que les permita ser gente competente y responsable también en casa, no meros huéspedes que duermen, comen, juegan y beben. Aquí creo que está claro...

Respecto los recreos, pues entiendo que es un modelo diferente, con una cultura de la organización de horarios y comidas que no tiene nada que ver a la nuestra, y de ahí esa distribución. Pero valoro positivamente que los alumnos tengan un espacio de descanso para poder despejarse y que les permita rendir un poco más en futuras acciones educativas. En este caso, habría que analizarlo detalladamente, pero ¿quién no necesita un descanso para poder tirar después con lo que hace?

Sobre exámenes, que dice que no los tendrá hasta el final, no voy a detenerme nada, ya que lo hicimos en entradas anteriores.

Para rematar esta entrada del blog, me quedo con dos cosas:

-La alegría y la ilusión que transmite el "individuo este" en lo que ha escrito. Valoro positivamente que se haya detenido en las partes que más han despertado su curiosidad. Posiblemente, en unos meses podríamos ver hasta algún aspecto no tan bien valorado. Pero me encanta escuchar y recibir sus buenas vibraciones hacia la experiencia que está viviendo.

-La necesidad de conocer mundo. Tener experiencias fuera de nuestro hábitat que nos permita comprender situaciones que otros hacen bien y que nos podría servir para nutrirnos y mejorar el enfoque de lo que hacemos.

Una vez más, buen trabajo "Bicho".

jueves, 12 de enero de 2017

LOS PADRES Y EL DEPORTE ESCOLAR

Sir Alex ha decidido hablar en esta ocasión sobre un tema bastante importante que afecta al mundo de la educación no formal (ámbito educativo no reglado): el comportamiento de los padres en el deporte escolar. Vamos allá:

Desde el inicio de los tiempos, los padres han sido unas figuras a las que queremos sorprender superándonos cada día.

Según me he informado, antes era poco habitual que los padres fueran a los partidos de sus hijos. Pero cada vez más padres, se han ido presentando a disfrutar de los distintos deportes que practican sus hijos el fin de semana. Aunque haya ido aumentando el número de espectadores en los distintos deportes infantiles, muchos padres siguen sin presentarse. Desde mi punto de vista estos son algunos de los motivos por los que los padres pueden no ir.  Porque no les apetece, porque no les gusta el deporte que practica  su hijo, porque no pueden, o la más dura de todas, porque no les dejan. Ya que por motivos que luego explicaré, muchos hijos no permiten a sus padres ir a ver el deporte en el que participan.

Desde luego,  por este famoso “ir o no ir”, no puedes definir como es cada persona. Mucha gente no va a ver un partido por algunos de los motivos antes mencionados, pero luego en casa pueden ser personas geniales con sus hijos. No puedes basar tu opinión sobre una persona en “él va al deporte” que gran persona es y “él no va” que mala persona es. Pues luego, en otros aspectos, pueden ser padres maravillosos los que no van y no tanto, los que sí que van.

Hoy estoy hablando de los padres, al igual que puedo hablar de cualquier persona de la familia: abuelos, tíos, primos, hermanos,... Cualquier persona que vaya a ver el deporte de su familia es incluida en esta reflexión. Toda la familia.

Otro tema que quiero tratar en relación al deporte de los niños, es el respeto.

El primero del que voy a hablar va a ser el respeto a los árbitros. Yo mismo, muchas veces cuando veo un partido, estoy en desacuerdo con el árbitro (más que muchas veces yo diría que casi siempre). Ser árbitro, es uno de los trabajos más difíciles;  hagas lo que hagas,  te van a criticar, te van a pitar y se van a quejar. En los profesionales,  lo entiendo,  pero en niños pequeños… La imagen que den los padres a sus hijos quejándose o insultando al árbitro, es lo que luego el hijo va a hacer. Porque lo que los padres hagan los hijos lo van a repetir,  ya que piensan que es lo correcto.

El respeto a los jugadores: a los del equipo contrario y a los del equipo de tu hijo. Muchas veces, he oído a padres insultar o gritar a algún jugador del equipo contrario. Y lo que consiguen, en la mayoría de los casos, es avergonzar a su hijo. Además,  en caso de que no se ruborice por su culpa,  pasa lo que ya he comentado antes: su hijo aprende mal lo que hay que hacer y lo  va a repetir después.  En el caso de hacerlo con los jugadores del equipo de su hijo, además de lo anterior, pueden provocar  que el niño, al oírlo del padre de un amigo,  llegue a romper  los lazos de amistad con el hijo y el padre. Lo único que el padre consigue, es que el hijo se enfade con él.  Y es por eso, que como ya comenté al principio,  hay hijos que no dejan ir a sus padres a ver sus partidos.

El respeto  a los entrenadores. Muchas veces, cuando no sacan a su hijo, los padres se suelen enfadar y eso lo puedo llegar a entender,  pero lo que no entiendo es que haya “peleas” con los entrenadores por eso. Los entrenadores,  sacarán a quien ellos crean que debe jugar: los que más se esfuercen en los entrenamientos, los que mejor lo hacen, los que no han jugado en el partido anterior… Y eso los padres no lo deberían juzgar. También pueden meter en problemas a su hijo con el entrenador, y  conseguir el efecto contrario, que no le saquen en los siguientes partidos. Puedes también llegar a sembrar la inseguridad  en los entrenadores, que al fin y al cabo,  están entrenando niños. No son de primera división y una respuesta negativa por parte de los padres no ayuda a su formación.

El respeto a los aficionados. En el deporte, muchas veces hay disputas entre  la gente de un equipo  y la del otro. Por decisiones arbitrales, por el resultado y por mil razones más. Normalmente,  no pasa de un par de gritos y rara vez llega a mucho más. Pero cuando llega, los padres no enseñan nada a su hijo, porque aunque tal vez lo que quieran sea defenderle, sería extraño que sintiera agradecimiento por verle pelear con otro señor en su partido. Mucho menos orgulloso se va a sentir si le ve pelear con un padre de su propio equipo. Porque parece mentira, como el deporte puede unir tan fácilmente a la gente, al igual que sencillamente puede separarla. Gente con la que tú te llevas bien desde hace más o menos tiempo, en un segundo te enfadas y puede llegar incluso a terminar la relación. ¿Y por qué?, ¿Porque tu hijo juega y el suyo no? ¿Porque tu hijo no pasa al suyo? ¿De verdad eso es motivo suficiente para una pelea?

De momento, sólo he hablado  de las cosas que pueden pasar durante el partido pero… ¿y las que pasan después? Trataré dos de ellas.

La primera, las críticas de después del partido. Cuando los padres vuelven a llevar a  su hijo a casa, en el coche, se suele comentar con él el partido. Si lo hace mal o no tan bien como el padre se esperaba, él suele “criticar” la actuación de su hijo. Pero eso sí, hay dos tipos de críticas, las constructivas y las destructivas. La primera de las críticas, la constructiva, es una crítica en la que los padres dicen al niño lo que no ha hecho bien. El padre, le habla dejando claros los puntos a mejorar. Hace esta crítica con el único objetivo de que el niño mejore lo que él haya visto mal. Yo estoy totalmente de acuerdo con esta crítica, es ayudar a mejorar. Te dicen lo que has hecho bien y lo que deberías mejorar. En cambio, la crítica destructiva, no tiene como propósito que el niño mejore y no es en un tono afable sino que es para recalcar y echarle la bronca por las cosas que ha hecho mal.


La segunda situación que podría ocurrir después del partido, sería todo lo contrario a lo antes mencionado, el niño se ha hecho un partidazo y el padre le felicita, cosa que me parece genial. Pero a donde yo quería llegar es que muchas veces los padres no  felicitan a sus hijos. Y como niño os puedo asegurar que un simple “muy bien hecho” se agradece y se nota. Y esto es todo por hoy, hasta la próxima.

Ahora me toca a mí:


Para poder hablar de este aspecto, debo retomar mis experiencias pasadas en el mundo del deporte. Soy una persona que siempre ha estado ligada al mundo deportivo, concretamente en el fútbol y fútbol sala. Actualmente sigo disfrutando del fútbol sala como jugador "medio retirado" (Sir Alex dice que me arrastro por el campo) y he estado mucho años como entrenador (10 años) y presidente (5) de un club deportivo de chicos.

Uno de los asuntos que más me alejaron de este entorno durante mi experiencia como educador fue el contacto con las realidades de padres dentro del deporte escolar; quizás, la más determinante para que dejara de estar cerca.

Considero el mundo deportivo escolar como esencial para el desarrollo de cualquier chico. Todos deberían pasar por alguna experiencia (me da igual el deporte aunque mi recomendación se centra en la práctica grupal) y nutrirse de las diferencias competencias o valores que aporta la implicación y práctica de cualquier ambiente: habilidades sociales, autonomía personal, cultura de esfuerzo y de superación, compromiso y sacrificio, construcción de relaciones fuera del colegio, identidad,... Creo que enumerar todas las ventajas supondría una entrada muy amplia, pero estoy convencido que es algo muy bueno para cualquier chico.

El papel de las familias en este ámbito es fundamental en el crecimiento de cualquier chico. Sinceramente, hacen verdaderos esfuerzos (no sólo económicos) para que cada chico pueda disfrutar de un deporte o actividad física: madrugones en los días de "descanso", acompañarlos desde la grada mientras juegan, cuadrar horarios para poder llevarlos a entrenar, dotar de material necesario para que puedan llevar a cabo esa práctica,... e infinidad de sacrificios que muchas veces no somos tan conscientes.

Pero también la presencia de los padres tiene riesgos, y a veces, muy altos. Lógicamente, no sería justo catalogar a un colectivo tan amplio en este juicio de valor que voy a intentar plasmar, pero en muchas ocasiones, nos topamos con un porcentaje de gente que desentona notablemente sobre una mayoría civilizada. Creo que las familias y las entidades del deporte base tienen varios retos por delante:

-Comprender que la práctica deportiva es un entorno educativo y de crecimiento para cada chico. Eso implica que todos nuestros comportamientos, actitudes y comentarios son instrumentos educativos que no siempre utilizamos correctamente o que posteriormente, serán "plagiados" por nuestros jugadores o hijos.

-Eliminar cualquier menosprecio, faltas de respeto, insultos o amenazas de cualquier terreno de juego. El deporte es un ámbito en el que "lamentablemente", está cada vez más aceptado el saltarse ciertas normas de la convivencia social y creo que es un auténtico error. Podemos hacer referencia rápidamente a cualquier plataforma donde podamos ver el comportamiento de aficionados o sus propias actitudes (qué interesante sería hacernos el ejercicio de ser grabados y luego poder vernos tranquilamente, una vez haya finalizado nuestra pasión deportiva, para ver si nos reconocemos).

-Reconocer la imagen de autoridad y respetarla. ¡Cuántos de nosotros nos centramos en la figura de un árbitro y "adornamos" su trabajo o vejamos su propia persona! (con lo difícil que es eso de acertar en directo o tomar una decisión en décimas de segundos). Debemos cooperar para dignificar una figura esencial en cada deporte, independientemente de las decisiones que vayan tomando (y menos si los que lo hacen son críos).

-Animar al jugador a esforzarse y mejorar sus propias capacidades o actitudes. Muchas veces esto solo va acompañado de la victoria, y es un gran error. La derrota también es positiva y necesaria para aprender, y en el deporte base, creo que debería ser el último aspecto a tener en cuenta. ¿Para cuándo una competición sin competir, valorando solamente la participación y el propio disfrute?

-Ofrecer alternativas educativas en el manejo emocional de los jugadores. Un mundo tan importante y tan descuidado en el deporte (mundo de las emociones), donde salen a la luz todos nuestros sentimientos (euforia, ira, rabia, tristeza, dolor, alegría, crispación,...), debería ofrecer la posibilidad de aprender de manera correcta y eficaz para poder crecer de forma satisfactoria y sana.

-Aprender a respetar el rol que desempeña cada uno. Los entrenadores deben ser los auténticos líderes de cada equipo, y el resto, debemos ser meros espectadores que animen a los chicos a seguir. No podemos mezclar funciones ni "comernos" determinadas indicaciones, simplemente por no compartirlas o entenderlas.

Obviamente, creo que releyendo todos estos retos estamos ante algo utópico a día de hoy, pero en mi casa siempre me enseñaron a soñar. ¿Y por qué no...?



viernes, 30 de diciembre de 2016

LOS EXÁMENES

Acabamos el año con una cuestión que nos afecta a ambos, el maravilloso mundo de los exámenes. Nos parece muy interesante contrastar la visión que tenemos sobre ello y los planteamientos que nos surgen cuando vivimos inmersos en estos periodos escolares tan conocidos. Teníamos pensado publicar este artículo hace unos días, pero se nos ha complicado y no hemos podido responder a nuestro acuerdo quincenal. Aún así, os contamos:

Bueno, para este tema, os voy a contar  mi experiencia de esta semana de exámenes, la primera de la ESO. Unas semanas antes nos contaron cómo iban a ser: serían todos seguidos, a primera hora de la mañana, justo en el momento en el que estamos más atontados. Uno detrás de otro día a día. El primer examen la motivación era enorme, veníamos de un puente, no era muy difícil y el curso en ese momento estaba siendo calmado. Era de inglés si mal no recuerdo, una asignatura en la que se valora con cuatro puntos el examen. Era de rodear y pregunta a pregunta todos terminamos el examen. El segundo era de tecnología, otro examen corto pero en uno de los días más duros de la semana; “EL VIERNES”. Otra parte negativa de ese examen fue que nos coincidió con otro de francés. En estas dos asignaturas valen dos y cinco puntos los exámenes respectivamente. El siguiente examen fue otro día fatídico, un lunes. El examen era de geografía, que desde mi punto de vista es la asignatura más difícil. Se valoraba el examen con 6 duros puntos.  Después de este, venía el de biología, que valía 6 puntos, matemáticas 8 puntos y lengua, 6 puntos creo recordar. La verdad es que fueron bastante pesados, no hubo ningún golpe muy duro ni nada malo  y todos pudimos hacerlos bien.
Saliendo de mi experiencia… ¿sirven para algo?

Desde luego, en muchas ocasiones son el reflejo del curso, al igual que un partido es el reflejo de un entrenamiento. Si día a día estudias y te pones a ello, luego el examen te saldrá mejor. Pero algunas veces no reflejan el esfuerzo durante el curso entero sino  el tiempo que estudies el día anterior. Como no, es bastante habitual el: “no hago nada en todo el curso, estudio el día anterior, hago un poco de memoria el día del examen y me arreglo la vida”. Bueno, dependiendo de a lo que quieras llegar o con lo que te conformes. Esto no suele valer para buena nota. Eso sí, te puedes pasar todo el tiempo estudiando solo para un día, para plasmar eso en una hoja de papel y olvidarte al día siguiente, con lo cual el resultado de aprendizaje es cero.

Pero es algo individual, tú decides los objetivos y metas que te pones en la vida, depende de dónde quieras llegar, harás unas cosas u otras. Porque aunque sea mínimamente,  cada examen que hagas va a cambiar tu vida escolar, familiar y personal.

Escolarmente, puede afectar a tu futuro, como ir a una buena universidad por ejemplo. Familiarmente, si tus padres van a estar contentos o tristes, les puedes decepcionar. En mi caso más por la falta de esfuerzo que por las notas. Personalmente, pues la decepción propia como he comentado, (en niños puede cambiar mucho su forma de pensar al suspender).  Y es que muchas veces importa más un examen que la evolución que tú lleves diariamente en clase. Por más que tú te esfuerces, te  portes bien, no tengas problemas nunca, obedezcas y te impliques en todo, si otro niño hace lo que he mencionado de estudiar el día antes, aunque haga todo lo contrario, va a tener igual nota . Porque muchas veces se valora muchísimo más qué tal te salgan un par de respuestas que lo que aprendes durante el curso.

Divertirse aprendiendo. Una opción que todos los profesores hablan de ella como la mejor, la más útil. Hablan más que actúan, porque algunos de los profesores a los que se lo he oído decir, a la hora de la verdad han dejado de defender lo que ellos en un principio creían oportuno.     

“Te motiva más jugar, te aprendes mejor el nombre de unas cartas que los contenidos de alguna asignatura, aprendes más rápido si disfrutas de ello” (Mi hermano) Con esta frase me avivaba mi hermano para seguir escribiendo. Y es que tiene razón, porque tú no pones el mismo empeño en cosas que te aburren o te cansan. Porque te motivas muchísimo más haciendo algo que te gusta y esto no me lo invento yo, se demuestra diariamente. Y para la gente que no lo crea que vean unos de estos juegos de moda y es que que hay nombres más raros que en alguna asignatura y aun así nos los sabemos mejor.

También  voy a hablar de un grupo de exámenes que tuvimos el año pasado: las reválidas. Eran un tipo de exámenes que no se sé si en sexto los siguen teniendo hoy en día. Pero la gracia del asunto es que no valía absolutamente nada. Perdón me corrijo, valía para meternos presión. Y esta es una de las conclusiones de los exámenes. Te meten mucha presión, no te dejan actuar como tú quieres y  esto te desmorona. Tú quieres sentirte relajado para hacerlo mejor pero no puedes. Y es que lejos de ayudar, a  muchos nos provocan ansiedad, estrés y decepciones. O en otros casos alegría.

Antes de colgar esta entrada nos han dado las notas. Un compañero ha llorado por sus notas y la que iba a ser la reacción de sus padres. Y eso, que las notas eran estupendas, pero sus padres según él, se esperaban más.

Con esta entrada cierro el año de 2016. Nos vemos. Os deseo a todos Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.

Una vez que el "pequeño ser" nos ha expuesto su versión y visión sobre este tema tan interesante, os cuento yo mi percepción acerca del mundo apasionante de los exámenes.

Los exámenes "nacen" en China, hacia el año 600 d. C. Posteriormente, quién comenzó a utilizar este formato de evaluación fue la universidad de Cambridge, Inglaterra, allá por finales de siglo, en el 1792. Desde ese momento, en Europa, se desencadena una gran "atracción" del mundo docente para medir los diferentes resultados y pruebas del alumnado a través de un papel.

Después de ofrecer un poquito de historia (me he tenido que documentar porque no tenía ni idea), voy a intentar ofrecer varios puntos de vista respecto al uso de exámenes en las aulas, algo tan habitual en las últimas décadas y que ha adquirido cada día más valor entre los profesores, alumnos y familias.

El uso de pruebas escritas en el proceso académico es algo aceptado por una gran mayoría de la sociedad, sobre todo porque lo ha vivido o sufrido en sus propias carnes. Nuestra experiencia como estudiantes y nuestras mediciones y progresos se han basado en completar exámenes y superarlos (o pegarnos el golpe). Y como es algo que hemos conocido y experimentado, esta situación nos parece normal y lógica, descartando otro formato o modelo de evaluar. Nos cuesta entender otras formas que podrían ser más efectivas o incluso, más justas.

Al realizar estas evidencias en el aula, los profesores podemos obtener grandes "beneficios":

-Mantenemos a los chicos preocupados hacia las diferentes asignaturas, ya que se juegan sus resultados y les obligamos a "estudiar" en sus casas. Posiblemente, muchos lo dejen para el último momento, pero creemos que es lo adecuado (sería otro tema interesante).

-Contentamos a las familias, sobre todo en edades más mayores, ya que es lo que conocen y aceptan. El resto puede ser interpretado como una "pérdida de tiempo" o argumentar que "esto no es lo que les van a pedir en el mundo real" (no les falta parte de razón en esta última afirmación).

-Tenemos unos resultados objetivos con los que defender los juicios de valor que realizamos al final de un trimestre (las notas). También es un escudo en muchas de nuestras entrevistas y "batallas"  con aquellas personas que no cumplen sus expectativas (qué rápido tiramos de exámenes).

-Es una forma de centrar a un alumno durante un tiempo determinado, de forma individual, hacia la superación y resolución de actividades. También sirve para probar la eficacia y el manejo de la presión. Y ya no hablo del ejercicio de la memoria...

En cambio, viendo el planteamiento actual, cada día soy más reacio a su aplicación en el aula, aunque pensándolo bien, estoy siendo bastante incoherente con estos argumentos porque sigo utilizando este formato de medición en las asignaturas que imparto ¡viva mi congruencia!

-Creo firmemente que un simple examen no es capaz de reflejar el verdadero esfuerzo y conocimiento de un alumno. Tan solo manifiesta aquellas cuestiones que el estudiante ha memorizado y que tras plasmarlo de "carrerilla", olvidan para siempre (en la mayoría de los casos) y no supone un aprendizaje real para su vida.

-En estas pruebas, nos centramos en conceptos que "nunca" más volveremos a utilizar, olvidando que lo más importante en la adquisición de competencias que tengan que desarrollar en un ambiente real.

-La importancia de un resultado sin importar excesivamente el recorrido que han utilizado previamente los alumnos, cuando lo más interesante sería comprobar las diferentes formas de resolver un determinado asunto, sin importar excesivamente cómo se finalizan.

-El uso de una prueba de este tipo en edades tempranas, provocando niños estresados por la urgencia de sacar todo perfectamente.

-Las épocas de exámenes ha adquirido un planteamiento nocivo para los escolares. Los sometemos a una presión desmesurada durante semanas que no tienen fin, donde duermen lo justo, y creamos niños y adolescentes que se tambalean, o se vuelven pálidos, viven en tensión y se juegan todo el trabajo de un trimestre... ¡en una simple hoja!

-El empuje excesivo que se realiza desde casa hacia la obtención de resultados inmediatos. Si el alumno falla, se ve inmerso en un ambiente de empuje y de un añadido de imposición para que supere todos sus retos teóricos (como además, a todas las personas se nos dan tan bien todas las áreas que hemos abordado en el colegio...)

¡Qué agradable sería poder realizarlos como un momento más del día! Acompañado de una buena música, comentarios, creando un clima de relajación, de risas,... 

Para concluir, creo que se nos ha ido un poco la cabeza con este asunto. Soy consciente que es algo que no debemos pensar en eliminar (o quizás sí). Solamente, lo más urgente para mí, es normalizarlo. Entenderlo como una actividad más dentro del aula, sin verlo como la prueba de fuego de cada día...Esperamos que os haya gustado.

 ¡¡¡Feliz año 2017, y ya os adelanto que me ha dicho Voldemort que va a estar cargado de novedades!!!